La parte buena de que quizá esta semana la Reserva Federal empiece a bajar el pistón de las compras de deuda pública es que los mercados pondrán fin a una espera que empezó hace ya casi medio año, cuando Bernanke anunció el futuro fin de estas compras. Claro que la incertidumbre se despejará para el lado que no les gustaría a los inversores; pues se concretará eso que llevan temiendo meses.
El miíércoles sabremos. En dos días acaba la reunión de la Reserva Federal (aunque arranca mañana), la penúltima de Bernanke, y si bien no hay consenso, son numerosos los economistas que prevíén que se inicie la temida retirada de estímulos. Por lo que los mercados arrancan la semana con la cautela debida.
Los mercados retroceden poco en Europa, menos de medio punto porcentual. Pero sería extraño, salvo señales de última hora, ver grandes movimientos en los parquíés con la perspectiva del miíércoles. Todo parece indicar que el Ibex tendrá que esperar un poco antes de intentar recuperar el terreno perdido en este flojo mes de diciembre.
Sirva como ejemplo los nervios vividos en la sesión en Asia: Japón ha caído el 1,6%, porque los buenos datos económicos hacen temer un yen fuerte mientras en China las Bolsas han bajado (1,5% en Shanghai) porque el dato de actividad industrial PMI ha estado algo por debajo de la lectura anterior.
En el mercado de divisas, más de lo mismo. La Fed parece que no cuenta en esta película, y el euro sigue cerca de máximos. La retirada de estímulos de Bernanke no es capaz de levantar el ánimo del dólar, algo que bien le haría falta a Europa. La prima de riesgo sigue en zona de mínimos.