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Autor Tema: Bolsíés y los Diez Mandamientos Bursátiles  (Leído 4294 veces)

Zorro

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Bolsíés y los Diez Mandamientos Bursátiles
« en: Octubre 11, 2008, 11:37:15 am »
Bolsíés y los Diez Mandamientos Bursátiles

Hace cientos, miles de años, el mundo bursátil  no era tal como lo conocemos hoy. Los Humanos estaban enzarzados en guerras y más guerras, orgí­as, saqueos, blasfemias, envidias, adoraban al becerro de oro y solo imperaba el juego sucio.

El Rey del Olimpo Bursátil, Bolseus, decidió intervenir:

- Bolseus: ¡Esto no puede seguir así­!, aquí­ hay que poner unas reglas básicas. Encargaríé a un hijo mí­o que idee algo para tener ocupados a estos primitivos seres.
Como Apolo estaba ausente ligando con Dafne, Dionisio bebido y Ares guerreando como siempre, le tocó el encargo a Bolseidón:

- Bolseus: Amado hijo, eres el indicado para idear algún juego para civilizar un poco a estos brutos. En ti confí­o.
- Bolseidón: Mi muy querido Padre y Rey, gracias por tu confianza, es un honor tu encargo, pero.....¿quíé puedo yo hacer si los Hombres insisten en destruirse unos a otros?
- Bolseus: Como Dioses que somos, sentimos vergí¼enza de tanta maldad. Es nuestro deber subir un poco el nivel de la humanidad.
- Bolseidón: Quizá es muy pronto para el Ajedrez amado Rey. Lo que más parece gustarles es la guerra y robarse el oro.

- Bolseus: Mi caro Bolseidón, los Hombres seguirán tratando de aniquilarse unos a otros por los siglos de los siglos, tal es su ignorancia. Esto será siempre así­ hasta que asciendan en el conocimiento. Mientras tanto díémosles algo para que luchen entre ellos, pero que no se vea tanta sangre. A tu madre, le asquea ver tanta sangre todos los dí­as en Tele Olimpo. Enseñíémosles un juego en que se puedan destruir y fastidiarse unos a otros, pero sin que se vierta el preciado fluido corporal. ¡Algo más fino, más de estos tiempos!.
- Bolseidón: Me pondríé ahora mismo a ello, mi amado Rey, Padre y Señor.

Así­, Bolseidón hijo de Bolseus y posterior Dios de la Bolsa, fue encargado por su poderoso padre de idear algo para que los Humanos se civilizasen un poco:

- Bolseidón: ¡Tarea difí­cil la que me ha encomendado mi sabio y poderoso padre!

El de Bolseidón era un arduo trabajo para iniciados. Estuvo investigando, indagando, discurriendo..... Y como la guerra ya estaba inventada, el parchí­s tambiíén y el Monopoly lo tení­a registrado un americano llamado Parker & Bros.... Pensó, pensó y pensó durante muchos, muchos años.....

 ¡Y un dí­a!:

- Bolseidón: ¡Eureka!. ¡He aquí­ algo que les romperá la cabeza durante siglos!. Iríé a presentárselo a mi padre el Rey.

La dicha del hijo del Dios de los Dioses era grande, ¡inmensa!. ¿Quíé habrí­a inventado?:
 
- Bolseus: En tu rostro veo la sonrisa de la satisfacción , ¿has dado, por fin, con la solución a mi encargo?
- Bolseidón: Mi amantí­simo Padre, el juego lo tiene todo, es un compendio de todos los otros juegos: Guerra, Ajedrez, Baraja......Es entretenido, se puede ganar mucho oro, se podrán fastidiar unos a otros y quitarse sus fortunas, eso si, con buenos modales, ¡sin que corra la sangre!. Será intrigante, misterioso, ¡apasionante!. Muchos estarán todo el dí­a pendientes del juego. Para el íéxito hará falta inteligencia, paciencia, imaginación, experiencia, una buena estrategia, astucia y, como en todos lo juegos, ¡suerte!. í“sea: ¡se romperán mucho  la cabeza!.

- Bolseus: ¡Una interesante opción Hijo mí­o!, ¡ponla en practica!. Lo llamaremos el Juego de La Bolsa en honor de mi amado Bolseidón.
- Bolseidón: Me honra y llena de dicha tu decisión.
- Bolseus: Por cierto, ¿cómo lo popularizarás?. Hoy en dí­a hace falta mucha promoción para el íéxito.
- Bolseidón: ¡Lo tengo todo pensado!. ¡Creo que tengo el Hombre ideal!.
- Bolseus: ¿A quiíén has tenido a bien elegir?
- Bolseidón: Un Hombre que siendo Prí­ncipe renunció a la riqueza y lleva cuarenta años en el desierto, dedicándose al pastoreo y a la meditación.
- Bolseus: ¿Puede existir alguien tan desprendido entre los Hombres?.
- Bolseidon: Si existe amado Padre, su nombre es Bolsíés
- Bolseus: Adelante pues, que comience el juego de Bolseidón y Bolsíés.

El Dios de la Bolsa consciente de lo importante que era la primera impresión, ideó una puesta en escena con fogata y todo para atraer a Bolsíés a su presencia e informarle de que fue elegido por los Dioses para introducir tan divino juego entre los Hombres.
Prendió fuego a unas zarzas en la cima del Monte Sinai y esperó a que la curiosidad del Hombre hiciese el resto.

Una frí­a noche estaba Bolsíés con su rebaño, cuando divisó un fuego en el Monte y decidió curiosear:

- Bolsíés. Unos aquí­ pasando frí­o y otros allí­ en el Monte a plena calefacción. ¡Me acercaríé a ver si me caliento un poquito!.

En cuestión de una hora Bolsíés habí­a llegado la cima del Monte Sinai:


Monte Sinai

- Bolseidón: ¡Acíércate Bolsíés!.
- Bolsíés: ¿Quiíén me nombra sin yo conocerlo?
- Bolseidon: Soy Bolseidón, hijo de Bolseus, tu Dios y Señor. Has sido elegido para guiar a tu pueblo hacia juegos menos sangrientos aunque no ausentes de peligro. Tú introducirás El Juego de la Bolsa entre los Hombres.

- Bolsíés: Pues si que me has fastidiado. Tení­a pensado pasar a la historia como el primer hippy, y ahora me lanzas de lleno al capitalismo.
- Boseidón: El Hombre, en contra de la creencia de algunos, no es dueño de su destino, siendo un simple juguete de los Dioses. Creo que pasarás a la historia, pero no como habí­as planeado, los Dioses han decidido por ti.
- Bolsíés: Hágase la voluntad de Dios, mi señor Bolseus.

El Dios de la Bolsa instruyó al Prí­ncipe-Pastor en las artes del juego y le dictó las normas básicas para triunfar:


Los Diez Mandamientos Bursátiles

1º Amarás tu oro sobre todas las cosas.
2º Te informarás.
3º No especularás en vano.
4º Honrarás todo tipo de análisis.
5º Imaginarás y no desvariarás.
6º No te impacientarás.
7º No despreciarás ningún valor.
8º No dejarás correr las píérdidas.
9º No desearás la cartera de tu prójimo
10º No te enamorarás del papel.

Estos mandamientos se cierran en dos: Amarás a tu oro sobre todas las cosas y no te enamorarás del papel.

- Bolseidón: Creo que ya estás preparado Bolsíés, vuelve a tu tierra y convence a las gentes de las bondades de este Divino Juego
- Bolsíés: Así­ lo haríé si me lo ordena mi Señor. Aunque conociendo a algunos, íéstos dirán que faltan Mandamientos y tratarán de imponer sus caprichos.

- Bolseidón: El Hombre siempre estará en la creencia de que puede mejorar lo Divino. Y así­ estará deambulando por el Universo hasta que se de cuenta de que la Divinidad es su meta. La mayorí­a ignora que lo Divino reside en íél y que solo tiene que dejarlo aflorar. Casi siempre es lo Diabólico lo que los mueve.
- Bolsíés: Dí­melo a mi, que me he apartado de todo aquello buscando la paz del desierto.
- Bolseidón: Por ello has sido elegido, en ti la Divinidad y la Bondad son evidentes. ¡Suerte Bolsíés!.

El elegido de los Dioses volvió a su antigua patria, contacto con los ricos y conocidos del lugar, fundando la primera Casa de Bolsa. Siglos más tarde, se abreviarí­a esta denominación y quedarí­a solo lo de Bolsa.

El juego se popularizó rápidamente entre los más pudientes. Muchos años despuíés comenzaron  los cambios:

Como la codicia de algunos no tení­a limites, alguien decidió como atraer a los más desfavorecidos para legalmente sacarles lo poco que poseí­an. A esto lo llamaron: Capitalismo Popular, y bajo ese nombre, aparentemente tan bien intencionado, vaciaban los bolsillos de los menos diestros e informados en las artes bursátiles con inventos como el de Ercros, Papelera Española ó Terra.

Pero no todo eran inconvenientes, algunos pobres pero avispados Hombres, aprendieron las reglas del juego y se hicieron ricos. Por el contrario, algunos ricos, pero torpes en las tíécnicas bursátiles, perdieron sus fortunas. Aunque estos últimos eran los menos.

Con la Bolsa el mundo no se equilibró, pero los Hombres estuvieron  más entretenidos y por lo menos se alejó la sangre del dí­a a dí­a de los noticiarios de Tele Olimpo, ¡que tanto molestaba a la Diosa Hera!.

Siglos y siglos más tarde, la malicia e insaciable codicia de los Hombres les llevó a idear algo tan diabólico como los Futuros y los Warrants, en los que la destrucción llega a ser total. Fundaron la CNMV para legalizar el juego sucio. Y lo sofisticaron inventado el Análisis Tíécnico, los Stops y demás herramientas de guerra.
 
Pese a todo, en el Olimpo Bursátil estaban satisfechos:

- Bolseus: Por lo menos sangre no se ve, ¿o si?.


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« Última modificación: Noviembre 10, 2014, 06:00:15 pm por Zorro »


Acumulando liquidez.

Orpheo

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Re: Bolsíés y los Diez Mandamientos Bursátiles
« Respuesta #1 en: Octubre 11, 2008, 10:44:48 pm »
No por conocido se me hace menos ameno. Deberí­amos imprimir las tablas de los mandamientos en la portada de la web de foxinver porque todavia pecamos en muchos, y eso que nos aleccionas constantemente. Saludos amigo, gracias por tus cuentos y por tus consejos. :023:
En individuos, la locura es rara; en grupos, partidos, naciones y épocas, es la regla", Nietzsche.

aromeron

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Re: Bolsíés y los Diez Mandamientos Bursátiles
« Respuesta #2 en: Octubre 12, 2008, 06:29:40 pm »
Curso básico de Bolsa

 Una vez llegó al pueblo un señor muy bien vestido, se instaló en el único hotel que habí­a y puso
 un aviso en la única página del periódico local, que estaba dispuesto a comprar cada mono que
 le trajeran por 10 ?.

 Los campesinos, que sabí­an que el bosque estaba lleno de monos, salieron corriendo a cazar monos.

 El hombre compró, como habí­a prometido en el aviso, los cientos de monos que le trajeron a 10 ?
 cada uno sin chistar.

 Pero, como ya quedaban muy pocos monos en el bosque, y era difí­cil cazarlos, los campesinos perdieron
 interíés, entonces el hombre ofreció 20 ? por cada mono y los campesinos corrieron otra vez al bosque.
 Nuevamente fueron mermando los monos y el hombre elevó la oferta a 25 ?, y los campesinos volvieron
 al bosque, cazando los pocos monos que quedaban, hasta que ya era casi imposible encontrar uno.

 Llegado a este punto, el hombre ofreció 50 ? por cada mono, pero, como tení­a negocios que atender en
 la ciudad, dejó a cargo de su ayudante el negocio de la compra de monos.

Una vez que viajó el hombre a la ciudad, su ayudante se dirigió a los campesinos diciíéndoles:

- Fí­jense en esta jaula llena de miles de monos que mi jefe compró para su colección. Yo les ofrezco
 venderles a ustedes los monos por 35 ? y cuando el jefe regrese de la ciudad, se los venden por 50 ? cada uno.

 Los campesinos juntaron todos sus ahorros y compraron los miles de monos que habí­a en la gran jaula y
 esperaron el regreso del 'jefe'.

 Desde ese dí­a, no volvieron a ver ni al ayudante ni al jefe. Lo único que vieron fue la jaula llena de monos
 que compraron con sus ahorros de toda la vida.

Ahora ya tienen ustedes una noción bien clara de como funciona el Mercado de Valores y la Bolsa.

La experiencia es el nombre que damos a nuestros errores ( O. Wilde ).

Orpheo

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Re: Bolsíés y los Diez Mandamientos Bursátiles
« Respuesta #3 en: Octubre 12, 2008, 07:54:58 pm »
Curso básico de Bolsa

 Una vez llegó al pueblo un señor muy bien vestido, se instaló en el único hotel que habí­a y puso
 un aviso en la única página del periódico local, que estaba dispuesto a comprar cada mono que
 le trajeran por 10 ?.

 Los campesinos, que sabí­an que el bosque estaba lleno de monos, salieron corriendo a cazar monos.

 El hombre compró, como habí­a prometido en el aviso, los cientos de monos que le trajeron a 10 ?
 cada uno sin chistar.

 Pero, como ya quedaban muy pocos monos en el bosque, y era difí­cil cazarlos, los campesinos perdieron
 interíés, entonces el hombre ofreció 20 ? por cada mono y los campesinos corrieron otra vez al bosque.
 Nuevamente fueron mermando los monos y el hombre elevó la oferta a 25 ?, y los campesinos volvieron
 al bosque, cazando los pocos monos que quedaban, hasta que ya era casi imposible encontrar uno.

 Llegado a este punto, el hombre ofreció 50 ? por cada mono, pero, como tení­a negocios que atender en
 la ciudad, dejó a cargo de su ayudante el negocio de la compra de monos.

Una vez que viajó el hombre a la ciudad, su ayudante se dirigió a los campesinos diciíéndoles:

- Fí­jense en esta jaula llena de miles de monos que mi jefe compró para su colección. Yo les ofrezco
 venderles a ustedes los monos por 35 ? y cuando el jefe regrese de la ciudad, se los venden por 50 ? cada uno.

 Los campesinos juntaron todos sus ahorros y compraron los miles de monos que habí­a en la gran jaula y
 esperaron el regreso del 'jefe'.

 Desde ese dí­a, no volvieron a ver ni al ayudante ni al jefe. Lo único que vieron fue la jaula llena de monos
 que compraron con sus ahorros de toda la vida.

Ahora ya tienen ustedes una noción bien clara de como funciona el Mercado de Valores y la Bolsa.


Muy bueno Aromerón
En individuos, la locura es rara; en grupos, partidos, naciones y épocas, es la regla", Nietzsche.

aromeron

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Re: Bolsíés y los Diez Mandamientos Bursátiles
« Respuesta #4 en: Octubre 12, 2008, 09:14:59 pm »
Muy bueno Aromerón

Gracias Orpheo y un cordial saludo.
La experiencia es el nombre que damos a nuestros errores ( O. Wilde ).

Potto

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Re: Bolsíés y los Diez Mandamientos Bursátiles
« Respuesta #5 en: Octubre 16, 2008, 10:31:22 am »
"Deberí­amos imprimir las tablas de los mandamientos en la portada de la web de foxinver" ( Orpheo)
No estarí­a de más hacerlo.
El cuento es muy muy bueno. Viva la imaginación.