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Autor Tema: El cuadro macro se agrieta: España continíºa en recesión en plena convulsión  (Leído 301 veces)

Eguzki

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El Gobierno aprobó hace apenas tres meses su nuevo cuadro macroeconómico. Pero esas previsiones están ya a punto de saltar por los aires. El empleo se comporta peor de lo esperado, la corrección del díéficit público no acaba de llegar, la inflación ha repuntado por el aumento de los carburantes, y, por si esto fuera poco, la solvencia del Reino de España se tambalea en los mercados internacionales al calor de lo que se ha venido en denominar ‘tragedia griega’. La incipiente recuperación en algunas actividades productivas, industria -a causa del automóvil- y servicios, no parece suficiente para dar la vuelta a la situación.

 

La coyuntura es tan complicada que hoy por hoy la mayorí­a de los institutos de coyuntura apuesta porque la economí­a española ha continuado en recesión durante el primer trimestre de este año. O lo que es lo mismo, decreció un 0,1%. De confirmarse estas estimaciones, se estarí­a ante ocho trimestres consecutivos de contracción del producto interior bruto. De lejos, el periodo recesivo más prolongado desde el fin de la autarquí­a (1959).

 

Aunque el INE no dará a conocer el avance de la Contabilidad Nacional Trimestral hasta el próximo 12 de mayo, los servicios de estudios del Banco Santander, Funcas, Caja Madrid o AFI dan por hecho que la recesión continúa, lo que parece consistente con los datos más recientes de coyuntura.

 

El empleo, que es la variable clave desde el punto de vista del crecimiento, continúa cayendo en tíérminos de Seguridad Social a un ritmo anual del 2,57%. Mientras que el paro no deja de subir. Pero es que tampoco se observa una mejora en las cuentas públicas, como ayer puso de manifiesto la Intervención General del Estado (IGAE). Según esos datos, el díéficit presupuestario en tíérminos de contabilidad nacional (incluyendo no sólo lo que se ingresa y paga sino tambiíén los compromisos adquiridos) se situó en el 0,85% del PIB, por encima incluso del año anterior en el mismo periodo. Es decir, que no sólo no mejora sino que continúa ensanchándose el desfase entre ingresos y pagos. El Estado se ha gastado en lo que va de año 8.908 millones más de lo que ha ingresado.

 

La parte positiva tiene que ver con el hecho de que los recursos no financieros del Estado crecieron un 5,5% respecto de hace un año, lo que supone un respiro desde el punto de  la recaudación. Pero esta evolución tiene letra pequeña. Los ingresos por IVA crecen a ritmos del 10,5%, aunque en parte por el descenso de la participación de las administraciones territoriales en los ingresos del Estado y en parte por el ‘efecto adelanto’. Muchas empresas están anticipando las compras para eludir la subida del IVA prevista para el 1 de julio.

 

La Bolsa baja más que en Europa

 

Y todo ello en un contexto financiero extremadamente complicado derivado de la crisis griega. Ayer el IBEX 35 se dejó un 4,2%, la mayor caí­da desde febrero. Desde que comenzó el año ha perdido un 13,7%, más del doble que el Eurostoxx 50, que acumula un descenso del 5,7%. La causa del desplome tiene que ver con las crecientes dudas sobre la capacidad de Grecia para pagar sus deudas, pero en los mercados se extiende la idea de que algunos gobiernos no van a ser capaces de cumplir el escenario de consolidación fiscal comprometido ante Bruselas, y que supone situar el díéficit público en el 3% a finales de 2013.  Y entre ellos, el español.

 

El riesgo paí­s de España se situó ayer en el nivel más alto de su historia, según la cotización de los seguros de impago sobre su deuda. Los CDS (credit default swaps) de los bonos españoles a 5 años se dispararon por encima de los 200 puntos básicos, nuevo ríécord histórico. Esto significa que el coste de comprar protección contra un impago de la deuda española se ha elevado hasta 200.000 euros por cada 10 millones de euros. Sólo en el último mes, el CDS español se ha duplicado tras pasar de 100 a 200 puntos. Los CDS sobre los bonos de otros paí­ses tambiíén experimentaban un repunte sustancial. El griego se iba hasta los 735 puntos, en tanto que el de Portugal superaba los 340 puntos. El riesgo español se situaba al nivel de Hungrí­a y por encima del de Italia, Rusia, Filipinas o Indonesia.

 

Riesgo paí­s, pero tambiíén riesgo bancario, y eso explica que las entidades financieras fueran ayer las peor paradas en el descalabro general. El Banco Santander perdió un 5,68% de su valor y BBVA un 5,3%. En el mercado cada vez hay más preocupación por que se cumpla una premonición realizada hace unas semanas en privado por un directivo del Banco de España. La crisis comenzó siendo financiera, despuíés se trasladó a la economí­a real y al final ha acabado por arrastrar a los gobiernos. El peligro es que vuelva a su punto de partida: con bancos y cajas sometidos de nuevo a la tempestad por su baja solvencia.

 

Las tensiones son tan fuertes en la eurozona por falta de impulso polí­tico para resolver la crisis (y ausencia de instrumentos institucionales) que el euro traspasó ayer la cota de 1,32 unidades por dólar, lo que atiza todaví­a más la presión sobre los precios. En particular del petróleo. Aunque el barril de crudo permanece estable en el entorno de los 85 dólares, el tipo de cambio elevará la factura energíética, y, por lo tanto, las gasolinas. Es decir, se cierne un nuevo peligro sobre la economí­a en forma de inflación. Funcas trabaja ya con la hipótesis de que el año se cierre con 2,1% de inflación en tíérminos acumulados. O un 1,6% en media anual. Una inflación baja en tíérminos históricos, pero elevada teniendo en cuenta el momento macroeconómico.

 

De confirmarse estas previsiones, la inflación volverá a comerse parte de la renta disponible de las familias, lo cual es especialmente relevante en un contexto de bajo consumo; mientras que tambiíén las cuentas públicas sufrirán un fuerte golpe. El Estado tendrá que abonar a los pensionistas una paga adicional que puede suponer un desembolso extra de más de 3.000 millones de euros.

 

Con razón, el vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Lucas Papademos, puso ayer a España como ejemplo de deterioro fiscal, junto con Grecia e Irlanda, por el aumento del díéficit público registrado en 2009, hasta el 11,2% del PIB. Papademos alertó de que estos desequilibrios suponen un riesgo para el crecimiento y reclamó un estricto cumplimiento del Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC). Los mercados le dieron la razón.