Caja de Ahorros del Mediterráneo mantiene conversaciones muy avanzadas con un fondo de inversión estadounidense que estaría dispuesto a desembolsar en torno a 1.000 millones de euros. La entrada en el capital, eso sí, estaría vinculada a un descuento mínimo del 55% sobre el valor que la caja alicantina tiene registrado en libros.
Esta exigencia, precisamente, habría chocado de lleno con algunos miembros de la cúpula de la CAM, que no estarían dispuestos a asumir una rebaja de tal magnitud. No obstante, fuentes próximas al consejo de administración admitieron que la exigencia de los potenciales inversores entra dentro de «lo normal» dadas las circunstancias del sector financiero español.
A pesar del rechazo de algunos directivos de CAM a aceptar dicha rebaja, la obtención de fondos de inversores privados es clave para cumplir con los planes de recapitalización que tiene en mente la caja y que aún no cuentan aún con el visto bueno del Banco de España.
La entidad quiere solicitar 1.000 millones del conocido como «FROB 1» en calidad de príéstamo, tal como se concibió para favorecer el fracasado SIP con Cajastur, Caja Cantabria y Caja Extremadura. Una cifra que se completaría con la aportación del posible socio extranjero, y que permitiría a la caja alicantina acudir al «FROB 2» con una petición de capital muy inferior a los 2.800 millones que necesita en este momento para sanear su capital principal y su ratio de solvencia —actualmente en el 8,54%, muy cerca del límite legal de ocho puntos que provocaría una intervención del Banco de España—.
Esta fórmula, de concretarse la entrada del capital estadounidense y aceptar el regulador la inyección del «FROB 1» en calidad de príéstamo —y no como compra de capital del nuevo banco—, evitaría a la caja con sede en Alicante ser nacionalizada. De hecho, si la CAM recibiese los 2.800 millones que necesita como inyección de capital, el Estado se convertiría en el socio mayoritario de la entidad y controlaría el consejo de administración, una solución que obviamente tampoco satisface a los gestores de la caja.
La CAM espera que la resolución del Banco de España se conozca a principios de julio, según explicaron fuentes de la entidad. Bien gracias a un inversor privado, bien a travíés del FROB —aún en el supuesto de que sea a costa de una nacionalización—, la caja está obligada a mejorar sus índices de «core capital» y solvencia antes del mes de septiembre. En caso contrario, se expone a una intervención.
No obstante, el gobernador no ve con buenos ojos la entada de fondos del FROB 1. En este sentido, desde Caja Mediterráneo se han presentado al Banco de España numerosos informes que sostienen que CAM tiene derecho a recibir fondos del FROB en calidad de príéstamo. Precisamente por ello la caja realizó un importante esfuerzo para quedarse con la ficha bancaria del fallido Banco Base —tras el rechazo a la «fusión fría» por parte de las otras tres entidades que iban a integrarlo—. Así, la dirección de CAM considera que, como heredero del SIP, Banco CAM tiene derecho a recibir un príéstamo del FROB en las mismas condiciones que si se hubiera cerrado la fusión. Sin embargo, el órgano supervisor lo descarta e insiste en que las condiciones del FROB 1 eran muy claras: los príéstamos se otorgarían para facilitar las fusiones, no para mantener cajas en solitario.