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Autor Tema: Botí­n aprovecha la fisura entre FG y Guindos para ofrecer un “cheque en blanco”  (Leído 195 veces)

Eguzki

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Si Mariano Rajoy no va a Boadilla del Monte, será Emilio Botí­n quien tenga que acudir a Moncloa, pero antes de hacer la entrada triunfal en palacio, el presidente del Banco Santander ha decidido presentar sus mejores cartas credenciales ante el ministro de Economí­a, Luis de Guindos. El primer banquero de España, a travíés del máximo responsable de la polí­tica económica, le ha hecho llegar al jefe del Gobierno su consideración más distinguida y su respaldo incondicional a todas las iniciativas institucionales para las que su entidad pueda servir de inestimable ayuda.

Desde la entrada accionarial en el controvertido banco malo hasta la participación en la reforma del mapa financiero que España negocia con la Unión Europea, el Banco Santander quiere mostrar su mejor cara ante los malos tiempos que corren actuando de escudero fiel del Gobierno en la lucha contra la crisis. Botí­n es consciente de que los actuales inquilinos monclovitas no tienen nada que ver con sus antecesores y no va a dejarse deslumbrar fácilmente por la polí­tica de gestos y los baños de multitudes con la íélite empresarial. En la nueva España del PP no basta con pregonar, es necesario repartir trigo demostrando que obras son amores y arrimando bien el hombro, como dirí­a Su Majestad.

El presidente del Banco Santander parte, además, con un cierto handicap en la competición por desbancar a su acíérrimo rival del BBVA como banquero de cabecera de Rajoy. Francisco González le ha ganado el terreno con varios cuerpos de ventaja aprovechando su inveterada relación con el Partido Popular y la muy especial que mantiene con su paisano de la Moncloa. De casta le viene al galgo, pero en medio de la crisis interminable es peligroso desgastarse en las primeras vueltas de carrera y siempre hay alguna curva para meter el morro y equilibrar la pole antes de pisar la lí­nea de meta.

Botí­n no ha dudado en aprovechar la desafección que caracteriza las relaciones entre FG y LdG, una fisura que se va ensanchando a medida que el ministro sigue tirando de la cuerda para atar en corto a la banca con sus sucesivos planes de reforma. Guindos no termina de marcar una frontera clara entre las entidades sistíémicas y las que deben pasar a mejor vida, ya sea por liquidación directa o fagocitosis inducida. La paciencia adorna siempre la virtud de los grandes empresarios, pero hay cosas que claman al cielo y si malo es que Bankia siga abriíéndose paso a codazos con las muletas del Estado, lo que ya resulta imperdonable para FG es el atrevimiento del ministro a la hora de recuperar para la causa al “amigo” Goirigolzarri, figura de una especie en extinción que el BBVA suponí­a bien pagado y no menos amortizado.

Francisco González ha encarnado la oposición más o menos explí­cita que las grandes entidades bancarias del paí­s habí­an esgrimido ante el trágala de la nueva Sareb. El banco malo ha desatado públicamente las hostilidades larvadas con el ministro de Economí­a, que habí­an sido apaciguadas poco antes del verano cuando el propio Luis de Guindos tuvo que dar un toque de atención al presidente del BBVA. En aquel momento las diferentes sensibilidades obedecí­an  a un puro toma y daca entre regulador y regulado, donde el primero defendí­a la legitimidad de la acción de gobierno y el segundo amparaba la defensa de sus intereses con su privilegiado ascendente polí­tico.

Pero el duelo a espada con botón en la punta se ha convertido en una especie de justa a primera sangre donde cualquiera puede resultar herido. Botí­n ha comprendido que es el momento adecuado para colocarse al lado del ministro, congraciándose con Rajoy y marcando al tiempo distancias con FG, aunque para ello deba gastar algo más que palabras en socorro del Gobierno y su agenda reformista dentro del sistema financiero.

El Banco Santander ha respondido a las exigencias de saneamiento como el más aplicado de la clase cubriendo durante los nueve primeros meses del año hasta un 90% de los deberes impuestos por los llamados “decretos Guindos 1 y Guindos 2”. El profesor manda y el alumno responde en un clima de camaraderí­a impensable meses atrás, cuando fuentes del PP aseguraban que Botí­n habí­a tirado la toalla en España para concentrarse en su operación internacional, incluida la Fórmula 1 y su doble apuesta por Fernando Alonso o Lewis Hamilton.

Al contrario, el banquero quiere ejercer como un buen hijo pródigo pagando la penitencia de su arrepentimiento como socio de referencia en el capital de ese banco malo de la discordia entre FG y el Ministerio de Economí­a. Para despejar cualquier duda, el propio Botí­n se puso en contacto hace pocos dí­as con Luis de Guindos para tranquilizar al ministro y ofrecer su más abnegada colaboración en lo que puede ser el principio de una larga amistad con el Gobierno.

En los aledaños de Palacio ya se hacen los dedos huíéspedes con lo que consideran un “cheque en blanco” del nuevo paladí­n de la gran reforma financiera. Botí­n tendrá ocasión de demostrar que es hombre de palabra en las próximas subastas bancarias, especialmente en la de Caixa Catalunya, cuya puja será abierta por el FROB inmediatamente despuíés de cerrada la del Banco de Valencia. El Grupo Santander se ha quedado  hasta ahora al margen del proceso de reestructuración, pero la nueva entente cordiale con el Gobierno necesita un lazo más sanguí­neo, un matrimonio de conveniencia que selle el pacto con Guindos y convierta a Botí­n, salvo mejor oferta de FG, en el aliado preferente de Rajoy, como ya lo fue de Zapatero.