Por... Amilcar Morales Garcia
La mayor parte de los franceses prefieren que el país se mantenga en la Unión Europea (UE) y la moneda común, de acuerdo con una encuesta publicada hoy con motivo de las próximas elecciones para la Eurocámara.
El sondeo fue realizado por la firma Viavoice para el diario Liberación y precisa que 60 de cada 100 entrevistados optan por la permanencia en el bloque continental y 59 se pronunciaron por preservar el uso del euro en la nación gala.
Mientras 64 por ciento estimaron que la UE, con 28 Estados miembros en la actualidad, debe dejar de crecer y centrar sus acciones en un núcleo determinado de países, sobre todo en los fundadores de este mecanismo.
El debate sobre los temas europeos crece en Francia ante la cercanía de los comicios para elegir a los 74 representantes que integrarán el Parlamento Europeo.
Las votaciones se realizarán el 25 de mayo a una sola vuelta y para ellas el país se dividió en siete circunscripciones en el territorio continental y la isla de Córcega y una más para los departamentos y regiones de ultramar.
Algunas corrientes políticas, como el extremista Frente Nacional (FN), de Marine Le Pen, basan su campaña en limitar las funciones de las entidades europeas, abandonar el euro y endurecer las políticas y los controles contra los inmigrantes.
Según Le Pen, la UE y los trabajadores extranjeros son los responsables de los problemas económicos del país, entre ellos el díébil crecimiento de la producción y el desempleo.
Bíéatrice Giblin, especialista en temas de la extrema derecha, advirtió que este peligroso fenómeno está presente tambiíén en otras naciones del continente, como Austria, Bíélgica y Holanda y, en menor medida, en Reino Unido, Grecia, España y Hungría.
Organizaciones políticas de izquierda, así como el gubernamental Partido Socialista (PS), realizan llamados a la población para acudir a las urnas e impedir con su sufragio el avance del FN en estas elecciones.
Durante un reciente discurso ante la juventud del PS, el jefe de gobierno francíés, Manuel Valls, se involucró por primera vez en la campaña y pidió que no se le cedan espacios a la extrema derecha en estos comicios.
En 2009 la tasa de abstención en las votaciones para el Parlamento Europeo fue de 59,3 por ciento y algunos sondeos revelan que este año podría ser ligeramente mayor.