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Autor Tema: La firma creada por Polanco y Berggruen para socorrer a Prisa entra en quiebra  (Leído 50 veces)

Eguzki

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La familia Polanco no sólo acumula píérdidas multimillonarias en sus sociedades patrimoniales. Y es que la firma que el clan montó en su dí­a junto a sus socios americanos –Nicolas Berggruen y Martin E. Franklin– se encuentra en causa de disolución, según consta en las últimas cuentas de la sociedad, correspondientes al año 2013. De hecho, la empresa negocia en estos momentos con la banca con el fin de refinanciar el críédito de 150 millones contraí­do a finales de 2011 para ejecutar warrants de la editora de El Paí­s y dotar de liquidez al grupo. Un movimiento necesario para garantizar su viabilidad.

“El patrimonio neto de la sociedad a 31 de diciembre de 2013 es negativo, lo que implica que, según establece la Ley de Sociedades de Capital (…), se encuentre en causa legal de disolución”, reconoce la empresa en la memoria que acompaña a sus balances. Y remacha: “La sociedad ha iniciado conversaciones con las entidades financieras acreedoras de su deuda con el objetivo de alcanzar la refinanciación del príéstamo de forma que le permita restablecer su equilibrio patrimonial y acomodar las condiciones de la financiación”.

La historia tiene su origen en el año 2010. Liberty Acquisition Holdings Corp., un vehí­culo inversor liderado por el tándem Berggruen-Franklin y compuesto por una veintena de hedge funds y firmas de inversión, inyectaba 650 millones en el capital de Prisa, que amenazaba ruina. En virtud de esa operación rescate, los accionistas de la editora de El Paí­s recibí­an por cada uno de sus tí­tulos 1,1 warrants, canjeables por una acción ordinaria de la firma a un precio de ejercicio de dos euros. A finales de 2011, y con el fin de cumplir con la banca para reestructurar la deuda del grupo, los Polanco afrontaban la ejecución de los suyos, a la sazón 75 millones de opciones. Un desembolso ingente para el que necesitaban ayuda.
En ese punto, Berggruen y Franklin dieron un paso al frente para facilitar la operación. Todos juntos creaban Otnas Inversiones, sociedad que en octubre de 2011 firmaba con cuatro entidades financieras un críédito de 150 millones de euros para acometer el canje de esos warrants. El príéstamo vence en octubre de 2014 y es la parte del león de los 170,3 millones de deuda con la banca a corto plazo que reflejan las cuentas de la firma, que necesita refinanciar. Según el informe de gobierno corporativo de Prisa, los Polanco atesoran un 83,58% de Otnas a travíés de Asgard Inversiones y Propu; Berggruen –a travíés de una de sus empresas– y Franklin acumulan un 8,21% cada uno.

Tensiones de caja

La sociedad, que aflora píérdidas de 64,77 millones y un fondo de maniobra negativo de 170,86 millones, tiene confianza en llegar a buen puerto en sus contactos con la banca. “Los administradores de la sociedad entienden que existen diferentes alternativas sobre la base de los activos existentes, posibilidad de capitalización de deuda, formalización de príéstamos participativos y/o diferentes alternativas que pudieran aflorar de las conversaciones en marcha y por tanto entienden que están desarrollando las medidas oportunas que restablecerán el equilibrio patrimonial y el fondo de maniobra”, expone el documento.

Para explicar las píérdidas, basta consignar el deterioro que Otnas ha reconocido de su participación en Prisa, en pleno desplome bursátil de la propietaria de la Cadena SER. En concreto, la compañí­a ha ajustado el valor de su participación por importe de 53,93 millones de euros. Con dos lastres fundamentales, víéase la rebaja en la valoración de Digital+ y la dilución experimentada por las ampliaciones de capital implementadas durante al año 2013, según detalla la memoria. Por si fuera poco, esas acciones garantizan el críédito solicitado para la ejecución de los warrants, junto a otros tí­tulos adicionales propiedad de los socios.

Como telón de fondo a los problemas de Otnas, la relación de la dupla Berggruen-Franklin con el Grupo Prisa y, sobre todo, con su presidente ejecutivo, Juan Luis Cebrián. Muy activos –especialmente el fundador de Jarden Corporation– en la gestión de la compañí­a nada más invertir y llegar al consejo de administración, su presencia en el grupo se ha ido diluyendo con el paso de los meses. Al punto que, a finales de 2013, el propio Franklin abandonaba el cónclave. Apenas cuatro meses despuíés, era su compañero en Liberty el que lo dejaba. Prisa se confiaba entonces a la 'conexión mexicana', con el empresario Roberto Alcántara Rojas a la cabeza. Todo un trueque de afectos. O intereses.