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Autor Tema: Hipnosis a distancia (primera parte)  (Leído 591 veces)

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Hipnosis a distancia (primera parte)
« en: Diciembre 28, 2015, 07:40:12 pm »
http://intrusosinvisibles.blogspot.com.es/2010/02/hipnosis-distancia-primera-parte.html

Hipnosis a distancia (primera parte)
En nuestra actividad de estudio del fenómeno Abductions nos encontramos a menudo con tener que enfrentar afirmaciones perjudiciales (cuando no abiertamente de mala fe) con respecto a las potencialidades o a la naturaleza de las tíécnicas regresivas, o sea el conjunto de esas metódicas basadas en la inducción hipnótica, empleadas en los procedimientos de recuperación de los recuerdos de aquellos que consciente o inconscientemente, se consideran ví­ctimas del fenómeno de las interferencias aliení­genas.
Como ha sido ya discutido en un trabajo precedente, la primera afirmación falsa y superficial dirigida a redimensionar o directamente a demoler el uso de la hipnosis, es aquella según lo cual íésta no serí­a confiable dado que, si lo fuera, serí­a ampliamente aplicada en el ámbito forense o judicial. Como hemos tratado de demostrar, quien sostiene un tal principio, manifiesta una profunda falta de conocimiento sobre el argumento que trata. (Veáse ipnosi_forense.pdf-en italiano-www.ufomachine.org)
Además de esto se ha recientemente abierto una diatriba en Internet según la cual, la hipnosis practicada "a distancia", o sea sin el contacto "de visu" entre el hipnólogo y el abducido, serí­a practicada por brujos o por telepregoneros, cuando no directamente peligrosa.
Intentamos tambiíén en este caso, dar un poco de luz sobre algunos particulares aspectos de la hipnosis que no aparecen suficientemente conocidos y que, según nuestro parecer, generan inútiles políémicas y convicciones del todo erradas.

Quíé es la hipnosis?
La hipnosis es un estado natural que sentimos varias veces durante el curso de nuestra cotidianeidad. Erickson, el padre de la moderna hipnologí­a, sostení­a que la hipnosis no existe, todo es hipnosis. La definición es subjetiva y parece chocar con un modelo de la hipnosis casi siempre perjudicial y engañoso, propagado por el cine, por la TV, con un cierto modo muy descuidado de dar información. La hipnosis, por ejemplo, no tiene nada que ver con el sueño al que a menudo es asociada, y mucho menos con la imaginación.
Las tíécnicas de neuroimaging(fMRI) han demostrado que la imaginación consciente de una sensación o de una emoción, como por ejemplo el dolor, no activa las áreas cerebrales del tálamo y del circuito cortical frontal que son en cambio activados induciendo hipnóticamente la sensación del dolor. La hipnosis entonces es totalmente otra cosa. Erickson tambiíén sostení­a que "la hipnosis es ese nivel que permite al sujeto funcionar adecuadamente y directamente a un nivel de conocimiento inconsciente, sin que la mente consciente interfiera" (1)
Otra definición altamente explicativa es la que da el Dr. Torelli (2)en su sitio (3): "La hipnosis es simplemente una experiencia personal muy común (casi siempre espontánea, o facilitada) basada en los aprendizajes inconscientes (corpóreos, emotivos, y psicosomáticos, y eso es: individuales)en vez de conscientes (racionales, culturales, y eso es: convencionales). Por lo tanto la hipnosis, es un funcionamiento que depende sólo y nada más que del sujeto en particular hipnotizado, y no, claramente del operador (se piense en la autohipnosis o a las frecuentes hipnosis espontáneas, donde no hay ningún hipnotizador). La experiencia hipnótica es un acto creativo y dado que se hace uso de aquello que la situación ofrece, la hipnoterapia es necesariamente experimental, porque cada individuo es un caso único. En el ámbito clí­nico, la hipnosis no es una curación efectuada por un terapeuta, sino que es una autocuración donde el hipnólogo sirve sólo para facilitar el trance. Mucha gente tiene problemas simplemente porque no sabe cómo usar sus propias capacidades. Varios míédicos del pasado (Mesmer, Braid, Esdaile, Elliotson, Liebeault, Bernheim, Charcot)han sido ridiculizados por sus colegas por haber usado la hipnosis. Freud comprendió la importancia profunda para la personalidad y al final expresó una viva esperanza que algún dí­a la hipnosis pudiera encontrar un lugar en el psicoanálisis (4). Pavlov ha demostrado que la influencia psí­quica conlleva mutamientos orgánicos, cualquiera sea el camino por el cual actúa. La hipnosis puede producir cambios estructurales a la par de un fármaco, pero además influye beníéficamente tambiíén cada aspecto de la vida psí­quica y espiritual (5). Tanto por dar un ejemplo, la imposición de la mano del sanador no es sólo un ritual sugestivo, en cuanto induce rápidamente la producción de una proteí­na (ornitina decarboxilasa) que contribuye al crecimiento fí­sico y a la maduración celular (6)..."

Tambiíén según el Dr. Torelli (7): "...La hipnosis es un fenómeno espontáneo, no controlable por el operador |..| sólo la actividad del paciente puede generar válidos resultados. El operador estimula tal actividad y nada más (Erickson y Rossi, 1979). La hipnosis NO cambia a las personas, al contrario ayuda a ser uno mismo, a autoexplorarse y a usar mucho mejor las capacidades ya presentes, de manera de poder expresarse de un modo más adecuado y satisfactorio y sobre todo según la propia naturaleza, y no según las ideas de alguien más que viene a dar órdenes y a decir quíé es lo que debemos o no, hacer. La hipnosis es un instrumento muy versátil y está enteramente en la manos del sujeto, que se torna más fuerte e independiente del operador (es decir menos sujeto a manipulaciones, lo que explicarí­a cómo muchos terapeutas son enemigos de la hipnosis, en cuanto los sujetos se vuelven más autónomos y menos obedientes). Por todo esto es que la hipnosis es extremadamente potente, beníéfica, respetuosa, y totalmente inocua. Quien busca ayuda, motivación e inspiración, obtiene siempre beneficio de la hipnosis, porque aprende a manejar mejor los propios problemas fí­sicos (MH Erickson, State of Mind, 1957,1). Los comunes prejuicios sobre la hipnosis son tonterí­as absolutas, carentes del más mí­nimo fundamento y debidas a la ignorancia o a motivos de lucro. Con respecto a la hipnosis hay mucha hostilidad por la dificultad de comprenderla (MH Erickson, Med Record, 1939, 19 lug, 69-65).

Y de hecho, quíé dicen los expertos?
En laboratorio no se han jamás encontrado daños por hipnosis.(Hilgard-psiquiatra-,Int J Clin Exp Hypn; 1974, 22:282-298); ningún daño ha sido nunca imputable a la hipnosis (Am Psychologist; 1079, 8:673-681); no ha sido jamás posible notar algún daño de ningún gíénero, en ninguno de los 300 sujetos hipnotizados más de 500 veces y además, repitiendo las hipnosis, no sólo los sujetos no se tornaban más susceptibles, sino que por el contrario desarrollaban un tendencia cada vez mayor a hacer todo por su cuenta (MH Erickson, J Abnorm Soc Psychol, 1932;37;321-327); el uso antisocial de la hipnosis (para obligar a alguien a actuar contra su propia voluntad) es experimentalemente IMPOSIBLE (Int J Clin Exp Hypn;1971,2:61-79), y además el sujeto se torna hasta disgustado y resentido contra el operador que ha intentado hacer presión sobre íél, demostrando un fuerte aumento de la capacidad de autodefensa y de protección personal (MH Erickson, Psychiatry,1939;2;391-414). Y todaví­a más: cuando se produce el trance, el sujeto tiende a utilizarlo a su favor y lo hace, si es el caso, aún poniíéndose en contra del operador. El sujeto mantiene toda la capacidad de distinguir entre realidad y fantasí­a, además no desarrolla comportamientos mentales insanos ni mecanismos de fuga (MH Erickson, J Abnorm Soc Psychol, 1932;37;321-327). Y todaví­a más: la hipnosis es inocua y no es en ningún modo dañina o nociva para el sujeto; |..| además la opinión general que el hipnotizador tenga un considerable poder sobre sus sujetos es errónea, en cuanto sin la plena colaboración del sujeto no se obtiene nada (MH Erickson, Dis of Nerv System,1941,2:1)".
A la luz de definiciones tan claras y exhaustivas sobre la hipnosis, resulta difí­cil considerarla peligrosa.
Pero entonces...por quíé muchas personas continúan considerándola un peligro? Serí­a demasiado simplista atribuir todo a una verdadera, pero no suficiente, explicación que ve en el no conocimiento de la hipnosis la causa de base de este gran equí­voco.
Dejemos de lado la mala fíé que mueve las palabras y los pensamientos de muchos detractores de la hipnosis (entre los cuales están aquellos que aman definirse "ufólogos") que no esperan más que capturar un mí­nimo detalle mal argumentado o conocido, para desencadenar las proprias frustraciones. Dejemos de lado tambiíén a la crí­tica metódica que nace de la envidia y los celos de parte.
Pensemos más bien a la imágen que comúnmente se tiene de la hipnosis: aquella propagada por la TV o por la fiction en la cual el hipnotizador aparece siempre como aquel que, con una suerte de magia, se apodera de la voluntad y de la mente del sujeto, obligándolo a hacer lo que quiere y a anular su libre albedrí­o y sus convicciones íéticas. Agregemos, talvez, el temor que el sujeto tendrí­a de develar secretos o pensamientos escondidos en su cabeza y he aquí­ que la hipnosis se torna en un instrumento diabólico para poner a las personas en condiciones de esclavitud psí­quica, a las dependencias del titiritero: el hipnólogo.
Naturalmente no es así­ y veremos el porquíé.


Es realmente un peligro?
Mientras quien sostenga que la hipnosis no es peligrosa, sea el que escribe, no se superarán,justamente, ciertas ríémoras.
Veamos, entonces, quíé dicen personas con tí­tulos, o sea que poseen todas las referencias y la profesionalidad que los detractores aman reclamar cuando se trata de demoler resultados o afirmaciones conseguidas o sostenidas por personas que no tienen la escolaridad o el reconocimiento de los profesionales del sector.
"...Lo que deberí­a ser claramente y definitivamente comprendido es, que el estado hipnótico, siendo una condición natural y espontáneamente alcanzable (por lo menos los niveles más ligeros en intensidad) representa una condición que en sí­ no posee ningún potencial perjudicial o peligroso. En el trance hipnótico la persona no pierde el control volitivo, manteniendo siempre un grado de capacidad crí­tica y de discernimiento, a menos que se deslice en el sueño. Lo que en vez puede verificarse en el contexto de algunas trances hipnóticas, y en dependencia del proceso y de la responsabilidad subjetiva, es la amnesia post-hipnótica (o sea el olvido de los contenidos ocurridos durante el trance hipnótico), cosa que puede verificarse casi esencialmente cuando se alcanza un nivel profundo de trance hipnótico, condición que por lo tanto comprende una fracción mí­nima de sujetos" (Dr.Antonello Viola, psicólogo e hipnoterapeuta inscripto en el Orden de los Psicólogos de Cerdeña, con N.1232; su curriculum puede verse aquí­:http://digilander.libero.it/Antonello_Viola_Dott/biografia.htm)
La única contraindicación parecerí­a ser, en algunos casos, una forma de amnesia temporánea.
La regresión hipnótica utilizada en el estudio de las abductions, aprovecha en cambio, el principio opuesto: la hipermnesia, o sea el desarrollo lúcido y agudo de las facultades mnemónicas que llevan a recordar con extrema presición acontecimientos remotos (8).



Pero vayamos más allá...
"Es opinión común que haya en la hipnosis algo misterioso y peligroso, que pueda actuar contra la voluntad del individuo, pues bien, esto nunca acontece: no se puede trabajar contra la voluntad del paciente, al contrario, el buen terapeuta busca sólo ayudar, no contrastándolo sino actuando sobre sus recursos. La voluntad no puede ser abatida, al contrario, la hipnosis funciona sólo si se verfifican algunas condiciones, la primera de las cuales es que el sujeto estíé dispuesto a dejarse hipnotizar. Cuando la hipnosis logra obtener un cierto efecto es solamente porque la persona que tiene un problema, está fuertemente motivada a resolverlo.
La psicoterapia hipnótica neo-ericksoniana, utiliza así­ los recursos internos del individuo, sin el agregado de sobre-estructuras externas, y justamente de este modo el paciente efectúa una restructuración de su mundo interior, gracias a sus capacidades y caracterí­sticas.
El inconsciente, de hecho, según la psicoterapia ericksoniana (http://www.erickson-foundation.org/) comprende aquello que conocemos aún sin el conocimiento de haberlo conocido y acoge las potencialidades innatas, que a menudo el individuo ignora poseer.
Existe así­, la posibilidad de coloquiar con el inconsciente y sobre todo, de poner al individuo en comunicación con la reserva de sus experiencias y de sus recursos.
La real fuerza de la hipnosis suscitada en el individuo, es la de permitir la exaltación de la esfera emocional y poder así­ efectuar la individualización y el empleo de esas fuerzas inconscientes sin la cuales le resulta difí­cil establecer el correcto equilibrio interior, para alejar el disgusto y el malestar, y esta segunda parte es procedimiento de la psicoterapia hipnótica.
La psicoterapia hipnótica se puede aplicar en los niños, en los adolescentes y en los adultos, y a las más variadas incomodidades y problemas, siempre según la voluntad del paciente." (Dra.Ilaria Massone,http://www.erickson-foundation.org/).
"La hipnosis es peligrosa? No. No presenta ningún peligro para la salud, ni fí­sica ni mental. Al contrario...da un notable beneficio para mejorar las relaciones consigo mismo y con los demás." (Dra.Laura Costantino, Psicóloga inscripta al Orden de los Psicólogos de Lombardí­a, N.9393).


Hay algún peligro con la hipnosis?
El único modo en el cual la hipnosis podrí­a ser peligrosa serí­a si es usada para eliminar el dolor. Una persona liberada hipnóticamente de un dolor, un dolor de estómago, por ejemplo, no tendrí­a más el dolor que le hiciera saber que hay un problema míédico. La hipnosis es un estado natural al cual estamos naturalmente predispuestos, como el dormir o el estar "despiertos". Es el estado en donde nuestra mente es más receptiva. Se observa regularmente que luego de la mayor parte de las sesiones hipnóticas, los sujetos cuentan que duermen mejor por la noche y están más relajados en los quehaceres cotidianos.

Quíé puede suceder si no me vuelven a "despertar"?
No hay riesgo que una persona no salga del estado hipnótico. Es imposible permanecer hipnotizados. Aún cuando el hipnotizador se fuera mientras la persona está en estado hipnótico, íésta se deslizarí­a hacia un estado natural de sueño, despertándose cuando se hubiese reposado.
Mientras estás hipnotizado, eres consciente de todas las sugestiones que te son dadas, y no harás nada contrario a lo que quieras hacer. La hipnosis en realidad es un estado de mayor consciencia. Puedes tambiíén recordar más fácilmente, y tener un mayor control de tí­ mismo. (Dr.Giorgio Burdi, inscripto al Orden de los Psicólogos-Psicoterapeutas de la Región Puglia- Autorización sanitaria N.1816),
http://www.erickson-foundation.org/)

Con la hipnosis pierdo el control de mí­ mismo?
La hipnosis está basada en la creación de un monoideismo plástico. Si se sale del monoideismo se sale de la hipnosis. Además ha sido demostrado muchas veces que no se puede hacer hacer algo a un sujeto contra su propia voluntad y sus propias convicciones morales. Si no se desnudarí­an jamás en público, no la harán tampoco en hipnosis. Hay sujetos, alrededor del 15%-20% de la población, que pueden desarrollar una amnesia por el estado hipnótico, es decir que se puede hacerle olvidar todo lo que ha acontecido en hipnosis al tíérmino de la sesión; íéstos son definidos en tíérminos tíécnicos como "sonambúlicos". Tampoco con ellos es posible superar los ví­nculos de sus convicciones morales.

El hipnólogo puede hacerme hacer cosas que no quiero?
No, no puede. Si por ejemplo se induce a una persona en hipnosis y despuíés se le ordena cometer un homicidio, a menos que se haya hipnotizado un killer consumado, se negará, no seguirá la orden. Esto tambiíén vale para los sujetos sonambúlicos, aquellos que producen los resultados más espectaculares (analgesia, amnesia). Si no están dispuestos a hacer algo en estado de vigilia, no lo estarán tampoco bajo hipnosis.


La hipnosis es perjudicial?
La hipnosis es una condición fisiológica normal y natural, que casi todas las personas experimentan en su vida, a menudo sin percatarse. Puede ser dañina la persona que hace la hipnosis a otras personas sin tener la suficiente idoneidad, o que es competente pero maliciosa. En estos casos, empero, no es la hipnosis la que provoca daños sino quien la lleva a cabo.

Si el hipnólogo se desmaya durante la hipnosis, el sujeto permanece en hipnosis para siempre?
No, no es así­. Luego de un tiempo, el sujeto sale del monoideismo y se vuelve ví­gile, o sino se duerme. Al despertarse, está consciente.
(http://www.erickson-foundation.org/) (Dr.Fabrizio Manca, psicólogo-psicoterapeuta, inscripto en la sección "A" del Orden de los Psicólogos de Piamonte, del 20/01/03, con número de inscripción 3499, http://www.mancaweb.it/Curriculum_.html).
Luego de los testimonios de los profesionales con irreprochables curriculum citados arriba, estamos razonablemente seguros que habrá todaví­a quienes considerarán peligrosa y engañosa a la hipnosis. En el fondo forma parte del juego de las partes.

NOTE
(1): Alex Torinesi “UFO e Alieni, il crepuscolo della scienza”, ed. Lampidistampa, Milano 2009
(2): http://www.altor.org/1inf.html - j002 e http://www.altor.org/1infbio.html
(3): Sigmund Freud, “Turnings in the ways of psychoanalytic therapy'” Collected Papers, vol 2, London, Hogarth, and Institute of Psychoanalysis, 1953, pp. 107-130
(4): http://www.forma-mentis.net/Filosofia/Agostino.html#2
(5): FA Volgyesi, Menschen- und Tierhypnose, 1972
(6): EL Rossi, 2002, Psychosocial Genomics, in: Advances In Mind-Body Medicine, 22-
30
(7): http://www.altor.org/1faqorg4.html
(8): http://it.wikipedia.org/wiki/Ipermnesia



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Re: Hipnosis a distancia (primera parte)
« Respuesta #1 en: Diciembre 28, 2015, 07:45:32 pm »
PARTE V: Magnetismo Práctico, Introducción
Los repetidos fenómenos de telequinesia, telepatí­a, hipnotismo, magnetismo, radiestesia, escritura automática, visualización cristalomántica, adivinación y sus similares, demuestran concluyentemente que en el hombre existen fuerzas muy superiores a las que se manifiestan por medio de las facultades normales. Esas fuerzas dan la posibilidad de que cada persona pueda disponer de lo que llamaremos UN PODER DECISIVO, que permite conseguir lo que las disposiciones fí­sicas no proporcionan. Para que usted pueda desarrollar a su máximo grado las disposiciones que facilitan el ejercicio de ese Poder, en esta Parte de la "ENCICLOPEDIA UTILIDAD" haremos una exposición breve de las diversas ramas de las Ciencias Ocultas, que permiten la actualización consciente de dichas fuerzas y su aplicación a diversos propósitos.
En gracia a la brevedad y buena comprensión del tema que nos ocupa, comenzaremos explicando que ese Poder Decisivo a que nos referimos no es más que la extensión de ciertas facultades existentes en todos los humanos, que pueden ser desarrolladas a un grado más o menos intenso, por el mismo procedimiento que es posible desarrollar cualquier músculo. Dependiendo de ese Poder del ejercicio de determinada facultad, cuando se manifiesta por medio del sentido de la vista, aparecen las maravillas del espejo mágico y la bola de cristal; si es por medio del tacto, surgen las percepciones psicomíétricas; en los casos en que se expresa por el automatismo mental, resultan las combinaciones de los valores numíéricos o las premoniciones telepáticas; y si entra en actividad el flúido nervioso o la proyección del pensamiento obtendremos la radiestesia, la fascinación, la sugestión o el hipnotismo. En todos los casos, como quiera que cada persona tiene más sensible una de sus facultades, y lo que unos consiguen por medio de la vista, los otros lo logran, por ejemplo, por medio del oí­do, es lógico deducir que el ejercicio de ese Poder está condicionado por las disposiciones naturales que se posean y la adaptación del sistema que mejor complemente esas disposiciones. Si usted, lector, escoge entre las diversas ramas de las Ciencias Ocultas la que armonice con las disposiciones de su facultad fí­sica más activa, es indudable que, más tarde o más temprano, y con mayores o menores esfuerzos podrá canalizar las fuerzas que viven en usted y hacer de ellas un verdadero Poder Decisivo.
Escogido el sistema amaestrada la voluntad y desarrollada la aptitud, su Poder Decisivo solo tendrá las limitaciones que le imponga la confianza que usted deposite en íél, pues en rigor, todo lo que el hombre hace está precedido por su creencia en la posibilidad de hacerlo, y ni siquiera intenta aquello que supone que es superior a sus fuerzas - hace todo lo que cree poder hacer; no hace lo que cree que no puede realizar -. Y si bien es cierto que no es posible establecer los lí­mites de la capacidad humana, está perfectamente comprobado que la «creencia» dimana de la «posibilidad», y si creemos poder hacer una cosa es porque en realidad disponemos de medios para ello, mientras que durante el tiempo que estemos convencidos de nuestra incapacidad para realizar otra, con razón o sin ella, no podremos llevarla a cabo. Como quiera que la «confianza» en la posibilidad solo puede ser obtenida por medio del «conocimiento», que da la certidumbre, en último tíérmino la efectividad de su Poder Decisivo está supeditada a las siguientes concordancias:
Forma Positiva:
- El conocimiento de una cosa, que despierta la aptitud para disfrutarla.
- La aptitud para disfrutarla, que inspira el deseo de poseerla.
- El deseo de poseerla, que mueve la voluntad a conseguirla.
Forma Negativa:
- No puede haber voluntad donde no hay deseo.
- No hay deseo donde no hay aptitud.
- No puede haber aptitud donde no existe el conocimiento.
El conocimiento, por lo tanto, es la base. Sobre íél actúa el deseo, se mueve la voluntad y se establecen las correspondencias fí­sicas y mentales que permiten la obtención de resultados prácticos. En algunos casos este conocimiento es instintivo, nacido con la persona y se manifiesta a impulso de la emoción del instante, tal como ocurre cuando algunos animales fascinan a su presa, o las premoniciones que nos dan a conocer lo que está ocurriendo muy lejos de nosotros. En otros, ese conocimiento es producto de un cultivo consciente, sistemático y perseverante de determinadas facultades, como les ocurre a los ciegos, y que distinguen las personas, los colores, etc., por el tacto. Pero ya sea inherente a la naturaleza de la persona, o se adquiera merced a procedimientos especiales, del conocimiento que tengamos de una cosa siempre dependerá nuestra facultad para identificarnos con ella, pues para «creer» es preciso «conocer». Los diferentes sistemas de magnetismo, sugestión, radiestesia, quiromancia, psicometrí­a, etc., que comprenden esta Parte de la obra, cumplen el objetivo de dar a usted un conocimiento bastante adecuado de las posiblidades que cada uno ofrece para el ejercicio de determinada facultad, y cualquiera de ellos pone a su disposición un «cauce» para que fluyan las fuerzas latentes en su ser y formen el Poder Decisivo que ilumine su camino y le facilite el triunfo de sus aspiraciones.
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Magnetismo Práctico
Prácticamente existen dos clases de magnetismo: el magnetismo mineral y el magnetismo animal. El primero se manifiesta en la fuerza de atracción que ejercen entre sí­ los metales y los minerales y los fenómenos que provocan las corrientes elíéctricas. El segundo, se exterioriza en la forma en que algunos animales atraen a su presa y en los fenómenos de hipnotismo provocados a voluntad por el hombre. Parece ser que ambos tienen su origen en la energí­a contenida en la substancia primaria que forma los cuerpos, y la manera como se comporta la energí­a de acuerdo con las leyes que rigen lo que los cientí­ficos modernos llaman teorí­a molecular. Por prestarse a fácil comprobación los fenómenos del magnetismo mineral nos serviremos de íél para alcanzar el conocimiento que nos interesa sobre el magnetismo animal
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Manera de adquirir mirada magníética
Por las mañanas al levantarnos, y por las noches al acostarnos, coloquíémonos delante de un espejo; fijemos nuestros ojos en el entrecejo de la imagen que tenemos al frente y contemos mentalmente diez, al mismo tiempo que hacemos una aspiración larga. Esta aspiración debe durar hasta la cuenta acordada. Despuíés, siempre con los ojos fijos en el entrecejo, espiremos contando tambiíén diez. Repí­tase este ejercicio aumentando la cantidad hasta que contemos cuarenta en una sola aspiración; concentremos el pensamiento en la idea de adquirir mirada magníética.
La mirada magníética produce una especie de corriente que transmite nuestro pensamiento a las demás personas. El punto más vulnerable a donde podemos dirigir nuestra mirada cuando queremos influir en alguna persona es el entrecejo, si está a nuestro frente, o en la nuca, si está de espaldas. Concentríémonos en idea de lo que queremos; hágase una aspiración prolongada; retíéngase la aspiración y demos la orden; despuíés espirar con tranquilidad. Repitamos la operación una y otra vez, procurando que el interesado no se díé cuenta de lo que hacemos, hasta que seamos obedecidos. Es de recomendar no darse por vencidos si una o dos veces no conseguimos lo que queremos. Si se persiste con confianza, una confianza absoluta de que tenemos el poder de influir en tal persona, es tambiíén absolutamente sguro de que lo lograremos.
Si estamos en un teatro u otro lugar similar, concentraremos nuestra mirada en la nuca de la persona que está delante de nosotros. Al concentrarla, aspirando y espirando de la manera que lo hemos hecho en los ejercicios anteriores, daremos la orden mental de que esa persona debe volver la cara hacia nosotros. Insistamos en la orden, haciíéndola cada vez más imperativa, hasta que logremos lo que queremos. Poco importa que la persona se resista una o diez veces. Insistamos. La insistencia nos dará la victoria.
Esto mismo tambiíén lo podemos hacer en los paseos y calles. Escojamos una persona del sexo opuesto en un principio, pues resulta más fácil la influencia, y fijemos la mirada en su nuca, al mismo tiempo que damos la orden mental. Cuidemos de hacer esto cuando ninguna otra persona se interponga entre nosotros y nuestro sujeto, pues de lo contrario se corta la corriente y será difí­cil obtener resultados satisfactorios.
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Cómo lograr una sugestión eficaz
La sugestión más fácil es aquella en que ambas personas comulgan en un común deseo, que es el caso de los enamorados; pero no es indispensable que haya esa disposición, pues prácticamente se puede sugestionar a un individuo aun en contra de su voluntad. Lo esencial es lograr que el sujeto concentre su atención en determinada cosa y que, sea por el medio que fuere, la sostenga fija en ella, ya porque se despierta en íél un intenso deseo de poseerla (afección de gozo) o porque se ha apoderado de su ánimo un gran temor (afección de tristeza). Concentrada la atención, como quiera que el hombre solo puede pensar en una cosa a la vez, su subconsciente ordenará las correspondencias fí­sicas en relación a la cosa que contempla mentalmente y obtendremos un individuo incapaz de ver ni percibir nada que no sea lo que se le ha sugerido. De este estado al de la hipnosis solo es cuestión de grados.
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Auxiliares que facilitan la sugestión
La sugestión puede ser inducida por muy diferentes medios, ya sea por la vista, el oí­do, el tacto, el olfato o el gusto. A su vez por medio de la vista se puede sugestionar con colores, intensidades lumí­nicas o formas, y tratándose del gusto se puede apelar a lo dulce o lo amargo, lo caliente o lo frí­o, etc. Los medios más empleados son la vista, el oí­dos y el olfato, para lo cual los magnetizadores profesionales usan, por regla general, sortijas o bolas brillantes, emplean determinados sonidos y se sirven de ciertos perfumes. El perfume pone el actividad fibras nerviosas, que corresponden al carácter de los sonidos percibidos por el oí­do o los colores que ven los ojos, pues sabido es que así­ como el olor a incienso inspira religiosidad, el de la pólvora despierta impulsos combativos, y de la misma manera que hay colores que actúan como sedantes de nuestros nervios, tambiíén los hay que nos irritan, y unos y otros son armónicos con determinados sonidos, que tambiíén tienen la virtud de adormecernos suavemente o excitarnos a la violencia. Ya se use uno o todos los medios, la impresión que el sujeto recibe debe corresponder al carácter de la idea que se desea sugerir. Para que el lector se forme una idea de los mencionados auxiliares, describiremos algunos a continuación:
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El empleo de la sortija fascinadora
Existen muy diversas clases de sortijas para activar la sugestión; pero con ligeras diferencias todas tienen forma parecida: un anillo, que puede ser de oro o simplemente metal, con una piedra que refleja la luz intensamente. Se procura colocar la mano de manera que el brillo de la sortija atraiga la mirada del sujeto, y tan luego se nota que tiene la mirada fija en ella se le da la orden mental según el objetivo que se persigue. Hay autores que suponen que la luz reflejada por la piedra conlleva los efluvios del magnetizador, y como esos efluvios penetran la retina y pasan al subconsciente del paciente, se logran efectos más rápidos con el auxilio de ella. Otros autores, en cambio, afirman que la sortija no hace nada más que concentrar la atención del paciente, lo cual es aprovechado por el magnetizador para apoderarse de su ánimo.
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Cómo construir una sortija "fascinadora"
La más conveniente para cada persona es aquella que estíé hecha del metal que le corresponde al signo del Zodí­aco bajo cuya influencia ha nacido, y sobre ese metal se engarza la piedra de nacimiento del interesado. Por ejemplo: una persona nacida el 19 de febrero al 20 de marzo de cualquier año, vino al mundo bajo la influencia del signo zodiacal de piscis. A este signo le corresponde la piedra preciosa Crisolita y el metal estaño. Hágase la sortija con el mencionado metal y engárcese en íél una Crisolita bien tallada y de dimensiones regulares. Si ahora deseamos que esta sortija produzca un efecto intenso en todas las personas se le agregan las 11 piedras restantes de los signos zodiacales, teniendo en cuenta que deben ser de tamaño reducido, formando un cí­rculo en torno de la Crisolita, la cual debe ser más grande que todas las demás reunidas. Esta sortija tendrá mayores poderes si es construida durante el mes en que el Sol anda en Piscis, y el interesado la consagra en el dí­a y hora correspondiente a Júpiter.
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Cómo emplear la Bola Hipnótica
Hay bolas hipnóticas de muy variadas formas y tamaños, pudiendo decirse que su empleo tiene el mismo objetivo que la sortija. Unas constan de diminutos espejitos, unidos entre sí­ de forma que reflejan la luz convergentemente. Otras, en cambio, constan de una bola de cristal, hueca, en el centro de la cual hay un metal muy brillante. Por último, unas terceras, que tienen pintados cí­rculos blancos y negros, correspondiendo los blancos a los reflectores de la luz. Algunas son completamente redondas mientras que las hay planas, con una pequeña bolita en el centro, que es la que actúa de reflector del haz luminoso y al mismo tiempo sirve para atraer la mirada del interesado. En todos los casos, ya se haga uso de unas o de otras, conviene que el paciente reciba los rayos reflejados por la bola hipnótica con la mayor intensidad posible, para lo cual es preciso que el magnetizador se coloque en el lugar adecuado. Parece ser que el íéxito de muchos toreros, bailarinas y artistas depende en buen grado del efecto deslumbrador con que las lentejuelas y las sedas de sus vestidos reflejan la luz del sol o de las candilejas del escenario, y logran concentrar la atención del público sobre cada movimiento del artista. El mismo principio es apliado al sugestionador y el sugestionado.
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Cómo construir una Varita Mágica
Las llamadas "Varitas Mágicas" no son otra cosa que varillas de acero convenientemente imantadas. Consí­gase una varilla de buen acero, redonda, un poco más gruesa en la base que en el extremo opuesto. Debe medir unas doce pulgadas por lo menos. Imántese por cualquiera de los procedimientos descritos en páginas anteriores. Al usarla, tómese con el pulgar y el í­ndice, por la parte gruesa, cuidando que esa parte cruce todos los dedos, en forma parecida a como sostienen la batuta los directores de música. La parte delgada debe ser dirigida hacia el sujeto. Antes de usarla para magnetizar personas es conveniente magnetizar con ella barras metálicas, lo cual dará mayor aptitud para cualquier otro objetivo a que se quiera dedicarla.
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Cómo obtener una «Varita Mágica» profesional
Las mejores Varitas Mágicas que existen están hechas de una amalgama especial de cobalto, que tiene la propiedad de imantarse y desimantarse con solo colocar la Varita en distinta dirección. Así­, si el magnetizador coloca la Varita en dirección Norte-Sur, quedará instantáneamente imantada, con lo cual será posible, por ejemplo, detener la marcha de un reloj que tenga maquinaria de acero, o se levantará en alto cualquier artí­culo del mismo metal, siempre que no pese mucho. En cambio, si el magnetizador coloca la Varita en dirección Este-Oeste, se desimantará instantáneamente y, con ello el reloj comenzará a caminar o se desprenderán los objetos que sostenga. Similares a íéstos, se pueden hacer muchos otros experimentos con esta Varita, y además sirve para dirigir el flúido[sic] magníético y hacer que el magnetizado concentre en ella su atención.
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Cómo transmitir el magnetismo
Al igual que ocurre con la imantación de un metal, el magnetismo humano es transmisible por tres medios que son:
Por contacto directo entre dos personas
Por intermedio de objetos.
A distancia, sirviendo de conductores las fuerzas sutiles que circundan la tierra.
Estos tres medios sufren diversas variantes según el procedimiento que se emplea y los centros de emisión magníética de que se hace uso. Indicaremos a continuación las formas más sencillas.
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Magnetización por contacto
Difiere la forma de magnetizar según se trate de una persona o de un objeto. En ambos casos el proceso se reduce a impregnar de magnetismo el cuerpo que queremos magnetizar, al mismo tiempo que concentramos nuestro pensamiento en el objetivo que se desea conseguir. La impregnación se realiza más intensamente cuando sostenemos, por ejemplo, nuestra mano sobre el cuerpo que deseamos magnetizar hasta que se establece entre ambos la misma temperatura. Establecida esta temperatura, llega un instante en que prácticamente sentimos la sensación de que la mano y el objeto forman un solo cuerpo, y en realidad, ambos se comunican. Llegado ese instante, concíéntrese la atención en la mano y visualí­cese que la energí­a magníética fluye por ella y penetra el cuerpo sobre el que está colocada. Mientras se hace esto, desíéese con intensidad el objetivo que se quiere conseguir. Cuanto más tiempo se permanezca en esta posición, mayor será la impregnación que se logra, pero una media hora es suficiente. Puede realizarse la operación con una mano solamente, pero será mejor que se coloquen ambas, la una sobre la otra, ejerciendo con ellas una ligera presión. Antes de retirar las manos, procúrese cerrar los dedos sobre las palmas y alejarlas lentamente. Este míétodo es especialmente aplicable a la magnetización de objetos o con fines curativos. Mayores resultados puede conseguirse combinando la magnetización por contacto y la indicada a continuación.
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Magnetización sin contacto
Realí­zase por medio de pases, en forma parecida a como se produce la imantación de un objeto por medio del imán artificial o la piedra-imán, ya sea con contacto o sin contacto. Antes de iniciar los pases conviene sostener las dos manos sobre el objeto durante unos minutos, con los dedos extendidos, pero sin esfuerzo, y los pulgares cercanos, sin tocarse. Despuíés de permanecer así­ unos minutos, durante los cuales se debe pensar que se establece comunicación entre las manos y el objeto, se comienza a hacer pases lentamente, abriendo y doblando un poco los dedos como si tratásemos de acariciar una cabellera. Cuando llegamos al extremo, cerramos las manos, juntando los dedos sobre la palma y las retiramos a una distancia regular, para volver a abrirlas sobre el extremo opuesto, repitiendo la misma operación durante el tiempo que fuere necesario. Mientras se hacen los pases debe visualizarse y alimentar el deseo indicado en el procedimiento anterior. Ambos procedimientos, combinados, primero el contaco y despuíés los pases, dan resultados más intensos que separadamente.
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Magnetizar agua
Tómese el agua, lo más limpia posible (mejor aún si está filtrada) y, en un lugar limpio, díéjese caer a chorro, desde una altura de unas diez pulgadas, de forma que le díé el sol, recogiíéndola en un vaso de cristal. Repí­tase esta operación de 10 a 20 veces. Seguidamente, puesta en la jarra o botella en que se desea presentar al paciente, sostíéngase entre ambas manos, teniendo una de cada lado sin que se toquen, y visualí­cese que la energí­a magníética penetra en el agua y la vitaliza. Separadas las manos, se le dan pases de arriba a abajo a la vasija., en la forma indicada en «Magnetismo sin contacto» y se contempla con intensidad, deseando impregnarla de la energí­a especial que el enfermo necesita para vitalizar su organismo. Esta agua cambia totalmente de sabor y produce considerables beneficios a toda clase de enfermedades.
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Magnetizar cartas
Se pueden magnetizar cartas por cualquiera de los medios indicados anteriormente, pero muy especialmente usando los tres combinados, o sea: primero el contacto; despuíés los pases, y justamente con ambos la fascinación. El magnetismo será más eficaz si se escribe la carta con la tinta del color correspondiente a la fecha de nacimiento de la persona a quien va dirigida.
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Magnetizar objetos
Cualquier objeto puede ser magnetizado y convertirse en el mensajero de la idea que deseamos sugerir, pero muy especialmente las prendas de uso personal, los libros, y en general, todo aquello que de una manera u otra deba estar en contacto con la persona que se desea influir. Cualquiera que sea el objeto, es conveniente aplicar los tres procedimientos combinados, contacto, pases y fascinación.
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Magnetizar árboles
El magnetismo, debidamente aplicado, estimula el crecimiento de las plantas, impregnándolas del flúido que se les comunica y haciendo que ellas, a su vez, lo impartan a las personas que se sitúen a su sombra. Desde que el Marquíés de Puysegur magnetizó a un árbol de su jardí­n para por su medio atender en gran escala a los numerosos enfermos que acudí­an en busca de tratamiento, numerosos magnetizadores, dedicados especialmente al magnetismo con fines curativos, se han servido del mismo procedimiento y no sólo han conseguido el mismo fin, sino que hasta han logrado comunicar esa propiedad a los frutos de árbol magnetizado. Los empleados con mejores resultados son el naranjo, el olmo, el tilo, el fresno, y la encina, debiendo precindirse de la higuera, del nogal y en general, de los árboles cuyo zumo sea desagradable a nuestros sentidos.
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Para provocar los fenómenos avanzados del hipnotismo
Hasta aquí­ hemos hablado de lo que podemos llamar "Magnetismo Práctico", ya que nos permite obtener determinados resultados que se salen de lo ordinario. Lo que sigue pertenece al "Magnetismo Fenomenal", que requiere de la tíécnica profesional de una persona cultivada y de amplios conocimientos en su arte. Como es posible que algunos lectores de esta obra quieran penetrar en esta segunda fase del Magnetismo, a continuación describimos el procedimiento que siguió con íéxito y recomienda como mejor el cíélebre profesor Lafontaine, uno de los maestros más destacados del pasado siglo.
«Antes de comenzar la operación es necesario rogar a las personas que se encuentren presentes que se sienten y guarden silencio porque es esencial que durante la operación el magnetizado y el magnetizador no estíén distraí­dos y que se observe con atención todas las sensaciones que pudieran producirse sobre la faz del magnetizado. El magnetizador al comenzar se concentrará en sí­ mismo, reunirá toda su voluntad sobre una sola idea: la del sujeto. El paciente y el magnetizador se sentarán frente a frente; las rodillas del paciente entre las del magnetizador, pero sin tocarlas; el magnetizador se hallará sobre un asiento más elevado con el fin de poder alcanzar fácilmente y sin cansancio la extremidad de la cabeza del paciente; despuíés tocará la extremidad de los pulgares del paciente con la extremidad de los suyos sin apretarlos; este contacto de los pulgares pondra en relación directa el cerebro del magnetizador con el del paciente, los nervios de íéste, formando una prolongación con los del magnetizador, servirán de conducto al flúido y harán más rápida y completa la invasiión del sistema nervioso del paciente. El magnetizador fijará los ojos sobre los del paciente, quien por su parte hará todo lo posible para mirarle; continuará así­ durante quince o veinte minutos. Es probable que durante este tiempo la niña de los ojos del sujeto se contraiga o dilate desmesuradamente, y que sus párpados se bajen para no levantarse más a pesar de todos sus esfuerzos. Despuíés de la oclusión de los ojos el magnetizador continuará teniendo los pulgares hasta el momento en que el ojo no gire más bajo los párpados y cese la deglución; entonces podrá separar los pulgares, y alejando lentamente las manos cerradas, las elevariá a cada lado del paciente hasta la altura de la cabeza, luego colocará las manos por encima del cerebro y las dejará de diez a quince segundos, bajándolas enseguida lentamente hacia las orejas y a lo largo del brazo hasta los dedos. Hará entonces ocho o diez pases semejantes, cada uno deberá durar cerca de un minuto. Despuíés de haber impuesto las manos, las descenderá por delante de la cara, el pecho y todo el busto, parándolas de vez en cuando y presentando la punta de los dedos a la altura del epigastrio. Continuará así­ durante media o una hora. Las imposiciones y los pases serán hechos a algunas pulgadas sin que haya contacto. Cada vez que el magnetizador levante las manos, las cerrará. Lo hariá lentamente, de lado y no de frente, con el fin de no producir un vaivíén en la circulación, lo que podria provocar una congestión al cerebro. El magnetizador hará tambiíén algunos pases, imponiendo las manos detrás del cerebro, descendiíéndolas por detrás de las orejas y las espaldas para volver sobre los brazos. Desde el comienzo hasta el fin de la operación no se ocupara de otra cosa que de lo que quiera reproducir a fin de que por la concentración de su voluntad provoque la emisión del flúido y lo transmita al sujeto. El magnetizador reconocerá el sueño magníético en una impasividad cadavíérica del rostro y la falta de deglución. Despuíés de haber operado así­ durante cierto tiempo, si el sujeto parece sumido en el sueño, el magnetizador podrá dirigirle algunas preguntas. Si el sujeto está en estado de adormecimiento o de sueño natural, se despertará. Será necesario entonces cesar la operación y despejarle con fuerza, pues podrí­a suceder que, aunque el paciente no hubiese sido dormido, hubiese sido invadido, sin embargo, por el flúido lo bastante para no poder abrir los ojos. Pero si el sujeto está sumido en el sueño magníético, del cual ningún ruido, ninguna sensación pudieran hacerle despertar, quedará mudo. Si el magnetizador no está muy fatigado, continuará magnetizándole para obtener el sonambulismo; de lo contrario lo despertará. Pero si el sujeto ha pasado por el sueño magníético y ha llegado al sonambulismo, oirá al operador cuando íéste le hable y podrá contestarle. El magnetizador, entonces, podrá continuar las preguntas durante algunos momentos, pues la primera vez no se debe fatigar a los sujetos con experiencias; luego le despertará.
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Investigaciones psí­quicas
Por Psiquis se entiende lo que hay en nosotros de fundamental y forma los principios inteligentes que nos animan. Una investigación psí­quica es, por lo tanto, una tentativa de llegar a ese fundamento y obtener el saber que encierra sobre determinado tema. Los principios que lo componen se mueven a travíés del cerebro subconsciente, y toda investigación debe dirigirse a esa parte. Los procedimientos ideados para conseguirlo cumplen el objetivo de anular momentáneamente la acción del cerebro conciente y permitier que se manifieste lo más libremente posible la de la subconsciencia. Entre esos procedimientos está el de la Mesa Parlante.
La Mesa Parlante es un dispositivo que permite la manifestación automática de las nociones subconscientes en virtud de movimientos mecánicos que le imprime el operador. Hay mesas de muy variadas formas, unas que son movidas por las yemas de los dedos de ambas manos, y otras que sólo requieren la acción de un dedo. En páginas sucesivas describimos tres de las más empleadas, la Caripe, la Ouija y la Mano Espí­rita.
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Uso de la mesa parlante «Ouija»
Con este nombre se ha ofrecido un dispositivo para investigaciones psí­quicas, que consta de una tabla cuadrada, en la que están escritas las letras del alfabeto y los números del 0 al 9. Sobre esta tabla se coloca otra más pequeña, en forma de corazón, cuyo extremo inferior sirve de indicador de las letras o números. Al servirse de ella, se procede de la siguiente forma:
Se sientan en dos sillas, frente a frente, un hombre y una mujer, colocando sobre las rodillas la tabla grande. Despuíés ponene en el centro de la tabla en forma de corazón, y sobre íésta colocan las puntas de los dedos. Sin hacer presión en la tableta y procurando retirar la vista de las letras, permanecerán en esta posición durante unos cinco minutos. Al poco tiempo la tableta comenzará a moverse lentamente e irá apuntando con la aguja las letras que deben componer las palabras que contesten la pregunta que se haya hecho.
Si la pregunta solamente requiere un Sí­ o un No, la tableta pequeña dará su respuesta apuntando a las palabras «Yes» o «No» que están escritas en los dos extremos superiores. Si la mesa no quiere contestar la pregunta que se le hizo, la tableta apuntará a la palabra que dice «Good Bye».
Para que una sola persona obtenga respuestas de la Ouija será preciso que las preguntas que se hacen solamente requieran las respuestas «Sí­Â» o «No». En este caso, la persona se sentará, teniendo la Ouija sobre las rodillas, en forma plana y colocará las puntas de los dedos de la mano derecha sobre el corazón de la tableta pequeña, dejando reposar sobre la mano derecha los dedos y palma de la la mano izquierda. Conviene que estíé solo y que concentre su pensamiento en aquello que desea saber. Tambiíén conviene que haya poca luz y que el consultante estíé sentado en dirección al Este. Los codos deben estar sin apoyo, procurando que los dedos que reposan sobre la tableta en forma de corazón sea el único sostíén de la mano.
Tanto que sea una sola persona la que consulta, como si son dos, es preciso que observen completa seriedad en las preguntas que hacen y que haya completo silencio en la habitación. Los mejores resultados se obtienen si las dos personas que consultan se vendan los ojos con un pañuelo de forma que no puedan ver los movimientos de la tableta, y en este caso una tercera persona debe ir apuntando las letras que marca la aguja. Esas letras irán formando las palabras y concluirán por componer la sentencia que indique lo que se quiere saber.
Algunas veces la Ouija no quiere dar respuestas, y en ese caso será inútil insistir. Si despuíés que los consultantes estíén esperando unos diez minutos, no hubiese movimiento alguno, conviene dejarlo para otra vez, pues indica o que no se ha hecho la pregunta en debida forma o que la respuesta no puede ser obtenida en ese instante.
Muchas veces ocurre que la Ouija da respuestas en un idioma desconocido para el consultante. En este caso será preciso traducir la respuesta, la cual será en armoní­a con lo que se ha preguntado.
Como es natural, para obtener buenos resultados de la Ouija se hace preciso una práctica considerable, pues la Tabla Parlante no obedece el impulso de cualquier persona que por primera vez hace preguntas. Es conveniente que antes de aplicar la Ouija a la resolución de problemas, el interesado practique varias veces la forma de colocar los dedos, pues las respuestas que se obtienen son producidas por el flúido nervioso que pasa a travíés de los dedos hasta la tableta pequeña. La práctica en este ejercicio desarrollará las disposiciones mentales y fí­sicas necesarias para obtener el máximo de resultados, algunos de los cuales son maravillosamente sorprendentes.
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Para obtener respuestas de la Mano Espí­rita
Prácticamente la «Mano Espí­rita» no es más que una modificación de la «Mesa Parlante», pues si bien puede ser empleada para obtener respuestas por medios de sonidos (raps), su aplicación más general se circunscribe a ir señalando las letras, quehan de integrar la respuesta a nuestra pregunta. Consta de una mano de cauchu [sic], de tamaño normal, con el dedo í­ndice a modo de indicador. Esa mano se coloca sobre la tabla que tiene grabado el alfabeto, y la tabla se sitúa sobre las rodillas de los consultantes, que pueden ser dos personas de diferento sexo o solamente una. Si son dos personas, colocadas frente a frente y cuidando de que la tabla estíé completamente plana, comenzarán, cada una por su lado, a dar golpecitos muy suaves con las yemas de los dedos de la mano derecha, sosteniendo la izquierda sin tocar a la tabla. Los golpecitos, por muy leves que sean, impulsarán a la «Mano Espí­rita» de un lugar para otro hasta que su dedo í­ndice toque una de las letras. Se apunta la letra y se repite la operación de los golpecitos hasta que la mano vaya señalando las letras suficientes a la respuesta deseada. Lógicamente se deduce que las respuestas obtenidas son una consecuencia de la actividad del subconsciente de los operadores, el cual gradúa la intensidad de los golpecitos para que la mano señale las letras necesarias. Si es uno el operador debe seguir el mismo procedimiento, pero en este caso usará ambas manos, una en sentido opuesta a la otra.
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La Mano Espí­rita en los fenómenos de telequinesia
Otra de las aplicaciones de la «Mano Espí­rita» consiste en obtener de ella la deseada respuesta por medio de sonidos que llamamos raps. En esta prueba pueden tomar parte gran número de personas. Colocada la «Mano Espí­rita» sobre una mesa de tres pies, se sientan los operadores alrededor, y ponen sus manos sobre la mesa, dejándolas caer con naturalidad y sin ejercer presión. Hecha la consulta, se debe guardar la más completa compostura y seriedad en espera de la respuesta, la cual habrá sido previamente acordada indicando el número de raps que deben oí­rse, según sea afirmativa o negativa. Cuanto menos luz haya en la habitación mejor se falicita la respuesta, no porque, como muchos dicen, la carencia de luz facilite el fraude, sino porque se facilita la concentración mental y la influencia de la energí­a magníética, que es la que, en último tíérmino, ocasiona los golpes convenidos.
Parece ser que una vez puesto en actividad el subconsciente, la energí­a emitida lo mismo opera a la vista que a distancia. El anterior fenómeno puede repetirse sin necesidad de que los operadores tengan las manos en contacto con la mesa. Es suficiente que se sitúen alrededor de ella, sin tocarla para nada, estando en pie o sentados, con las manos extendidas a la altura del pecho y guardando la compostura indicada anteriormente. Los resultados serán prácticamente los mismos.
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Telequinesia a distancia
Los fenómenos de telequinesia sin contacto dieron lugar a que los experimentadores extendiesen la proyección de su flúido a distancia y le diesen muchas otras aplicaciones que las descritas. Entre ellas está la aplicación de la energí­a curativa, llevada a cabo en gran escala por Carl Huter bajo el nombre de Helioda, sin limitación de personas ni distancia. Según las explicaciones que da este sabio, la energí­a primaria se subdivide en muchas modalidades, cada una de las cuales cumple un cometido en la evolución del Universo. La salud o la enfermedad, el odio o el amor, etc., no son más que estados mentales, sintonizados con determinada clase de energí­a, que pueden modificarse al establecer contacto con una diferente. Esas energí­as, por ser de distinta vibración coexisten en todos los lugares al mismo tiempo, siendo posible sintonizarse con ellas y, por su medio, establecer contacto con seres y cosas que están a millares de kilómetros de distancia. Obtenida esa sintonización es lógico deducir que nos será tan fácil transmitir nuestros propios efluvios, como detectar los que los demás seres y objetos irradian, ya se encuentraen cerca o lejos de nosotros. Si se trata de cosas cercanas, nuestra sintonización con determinada energí­a producirá los fenómenos que quedan descritos y otros similares. Si se relaciona con seres o cosas lejanas, en vez de telequinesia, obtendremos lo que actualmente se denomina radiestesia, cuya práctica requiere un entrenamiento parecido al que vamos a describir de psicometrí­a.
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Cómo obtener el conocimiento psicomíétrico
Basada en el principio de que cada objeto lleva consigo una imagen de las caracterí­sticas del objeto lleva consigo una imagen de las caracterí­sticas del medio de donde procede, la psicometrí­a permite conocer, por ejemplo, el estado emocional de una persona que se encuentre lejos con sólo tocar una prenda de su uso habitual. En el entendido de que las emociones de hoy son una consecuencia de la vida que hemos atravesado ayer, y sirven de escalón a las condiciones que hemos de atravesar mañana; la prenda analizada no sólo nos dará una idea del estado actual de la persona durante el tiempo que la usó, sino que tambiíén nos informará de su pasado y porvenir inmediatos. Este conocimiento, desarrollado en grado mayor o menor en cada persona, ya que, sin explicarnos la causa, hay cosas que nos hacen sentir bien o mal sin que para ello haya una razón, puede desarrollarse concientemente por medio de un estudio metódico de nuestras sensaciones. Este estudio, naturalmente, requiere de práctica, la misma práctica que permite a cualquier profesional realizar determinadas labores sin poner atención a lo que hace y que sólo consigue por medio del ejercicio repetido de la misma cosa.
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Aplicación práctica de la Psicometrí­a
Prácticamente los fenómenos psicomíétricos se manifiestan a travíés del sentido del tacto. Este sentido está más o menos desarrollado en cada persona según la frecuencia y propósitos a que es dedicado. Un individuo acostumbrado a manejar monedas de plata distingue por el tacto las buenas de las falsas, mientras que un comerciante en tejidos aplica esa misma facultad al conocimiento de las telas. Asimismo, unas personas la tienen más desarrollada que otras, pues mientras la generalidad de la gente sólo aplica al tacto para conocer las superficies por su temperatura o aspereza, hay ciegos que por ese medio distinguen los colores, y el gran Beethoven se auxiliaba del tacto para percibir los sonidos musicales cuando se quedó sordo. En tíérminos generales puede decirse que esta facultad, al igual que todas las demás, se agudiza según nuestras necesidades y la frecuencia con que nos servimos de ella. Hay psicometristas que la aplican al conocimiento del pasado y porvenir de las personas mientras que otros la emplean para diagnosticar las enfermedades y aplicar la medicina correspondiente.
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Forma en que se manifiestan los fenómenos psicomíétricos
Por regla general, los fenómenos psicomíétricos se manifiestan en forma de simbolismos. El psicometrista toma en sus manos, por ejemplo, una sortija usada por la persona en cuestión, la toca suavemente en todas direcciones, y despuíés se la pone en el entrecejo y concentra su atención en ella. La sensación que se recibe es la que determina el diagnóstico. Tratándose de la salud, si el psicometrista siente a modo de punzadas en las articulaciones se enteinde que el paciente está afectado de reumatismo; si siente el ánimo confuso y punzadas en el cerebro es indicio de que el paciente tiene alteradas sus facultades mentales, y así­ sucesivamente todas las enfermedades. Para seleccionar la medicina adecuada a la enfermedad que se padece será suficiente que el psicometrista toque el frasco que contiene la medicina y vea si la impresión que le proporciona hace desaparecer la que le causa la prenda del enfermo. Si en vez de estados fí­sicos, se trata de conocer estados mentales, la sensación de temor por parte del psicometrista indicará disposiciones agresivas por parte del analizado; el descontento supone ansia intensa por algo que no se puede conseguir; la depresión de ánimo, representa amarguras; si la impresión es intensa, supone vigor en lo que se percibe; si es díébil, indica lo reverso, y así­ sucesivamente con todas las sensaciones y visiones que el objeto analizado inspira en el cuerpo y la mente del operador. Como para la interpretación fiel de esas sensaciones y visiones se requiere un estudio detallado de las causas que las motivan, recomendamos al lector la adquisición de obras especializadas en la materia y damos por concluí­do el tema de la psicometrí­a.
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Los fenómenos de la radiestesia
Como se explicó anteriormente, la radiestesia no es más que una modalidad de la telequinesia y se aplica a los mismos propósitos, con la diferencia que así­ como la una es más adecuada para determinar respuestas acertadas sobre temas previamente acordados, la otras se emplea co npreferencia para adquirir indicaciones que nos guí­an al conocimiento de algo que se desconoce. Por ejemplo: por medio de la telequinesia podemos preguntar: «¿Existe un tesoro escondido en la casa?». Si la respuesta es afirmativa, podemos servirnos de la radiestesia para averiguar el lugar donde se encuentra. Los zahorí­es, que descubren manantiales de agua, vetas de mineral, metales enterrados,e tc., sirviíéndose de la horqueta de avellano no hacen más que poner en actividad esta facultad para sus maravillosas predicciones, pues aunque es cierto que la horqueta se mueve en los lugares en que se halla el manantial, la mina o el tesoro, no es menos verdad que sus movimientos son determinados por el automatismo mental del operador, de la misma manera que los «raps» de la «Mano Espí­rita» son consecuencia del flúido magníético (puesto tambiíén en actividad por el automatismo mental) de las personas que están en torno de la mesa.
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Cómo desarrollan sus facultades los rabdomantes
Al igual que para adquirir los conocimientos que facilitan la percepción psicomíétrica se hace preciso estudiar detenidamente el sentido de las sensaciones recibidas por medio del tacto, para servirse con íéxito de la radiestesia los rabdomantes modernos se ejercitan muy rigurosamente en el manejo de algún dispositivo por medio del cual se manifiesta su automatismo mental. Generalmente este dispositivo es un píéndulo, que contiene diversas materias o simplemente una aguja imantada. En el supuesto del descubrimiento del tesoro a que antes nos referimos, el radbomante lleva ese píéndulo suspendido de la mano y camina por los lugares que desea explorar. De acuerdo con la idea previa que tenga de la forma en que el píéndulo deba comportarse para señalar el lugar, al aproximarse al tesoro u objeto que busca, el dispositivo se moverá en la forma acordada. Parece ser que, prácticamente, los movimientos no son determinados por la reacción que las ondas del metal escondido puedan causar en el píéndulo, sino que tales ondas ocasionan la reacción en el subconsciente del operador y, merced al automatismo mental de que hemos hablado anteriormente, el subconciente arregla las correspondencias fí­sicas para que tal movimiento tenga efecto. Y el movimiento tiene lugar lo mismo que se trate de localizar el tesoro sobre el propio terreno, que si hace la prueba sobre un mapa del lugar en que se supone que el tesoro está oculto. Naturalmente que, tanto para obtener estas indicaciones sobre el mapa como sobre el propio terreno, es preciso que la mente del rabdomante se haya ejercitado con constancia en el logro de objetivos similares y que el operador haya desarrollado la facultad de expresar su automatismo mental por medio del píéndulo u otro dispositivo que use, disposición que sólo puede adquirirse despuíés de constantes y repetidas pruebas.
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Medios que facilitan los fenómenos del Espejo Mágico
La psicometrí­a se expresa por medio del tacto; la cristalomancia se expresa por medio de la vista. El psicómetra percibe la sensación que produce el hecho existente; el cristalomanta percibe la imagen de ese hecho en el Espejo Mágico. Ambos se sirven de la misma fuerza, pero cada uno a travíés de diferente facultad.
Existen diferentes clases de Espejos Mágicos. Unos se componen de un cristal pulimentado, de forma cóncava, pintado de negro por uno de sus lados, y otros constan de una bola de cristal de cuarzo, propiamente pulimentada y transparente. es indudable que la pureza del cristal facilita la pureza de la imagen que se manifiesta en íél, lo cual hace recomendable adquirir uno de los que se venden para tal propósito, pero como en rigor esa imagen se forma en nuestro propio cerebro y el cristal lo único que hace es reflejarla, muchos ocultistas que tienen cultivada esa facultad se sirven con íéxito de cualquier objeto brillante que refleje la luz, tal como una gota de tinta china, una gota de agua sobre un fondo negro, el cristal de un reloj colocado sobre fondo negro, una copa de fino cristal pintada de negro en su interior y llena de agua, y algunos, sin recurrir a ningún auxiliar ajeno a sí­ mismos, entornan sus propios ojos contra el sol de forma de recoger algunos de sus rayos y ven, en la descomposición de la luz obtenida de esa forma, las imágenes que para los demás aparecen en los objetos brillantes. Probablemente uno de los mejores Espejos Mágicos de que cada uno puede servirse es su propia piedra de nacimiento, debidamente tallada y pintada de negro y expuesta convenientemente a los rayos de una luz tenue.
Lo esencial para poder mirar en el Espejo Mágico es una completa abstracción de cuanto nos rodea. Quiere decir que cuanto mayor sea nuestra concentración mental en el objetivo que perseguimos, mejores resultados pueden lograrse. Esto hace necesario el empleo de una luz muy tenue y hacer los experimentos en lugares aislados, a los que no lleguen ruidos exteriores ni haya nada que pueda distraer nuestra atención. En el supuesto de que empleemos la luz artificial, en una habitación cerrada, el objeto que sirva de Espejo Mágico debe estar entre la luz y el observador. En esta posición, se colocarán las manos a modo de pantalla a fin de evitar que los reflejos lumí­nicos lleguen directamente a los ojos, y concentrará su atención en el fondo del Espejo, pero sin hacer ninguna clase de esfuerzos que distraigan cualquiera de sus facultades. La posición debe ser lo más cómoda posible, y la mirada, fija, pero sin esfuerzo, pestañeando cada vez que sienta necesidad de ello. Si se hace la prueba a la luz solar, conviene realizarla en un lugar convenientemente solitario y al atardecer, situándose en la forma que resulte más conveniente para percibir los reflejos y observando la misma compostura que si se tratase de la luz artificial
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Cómo conocer el sentido de las imágenes que se ven en el Espejo Mágico
Las imágenes que se ven en el Espejo Mágico son de dos clases: directas y simbólicas. Las directas son aquellas que nos indican con claridad la imagen de la cosa preguntada, por ejemplo, la figura de la persona que puede hacernos felices. Las simbólicas, por el contrario, nos dan a conocer el sentido de lo que ha sido, es o será, no por medio de un retrato de la cosa en sí­, sino por figuras que interpreten su significado, como por ejemplo, un barco navegando por un mar tranquilo significará viajes e intercambios comerciales favorables, mientras que si el barco se mueve en un mar proceloso, los viajes o los intercambios serán perjudiciales, y así­ sucesivamente. Los colores de que están formadas las imágenes tambiíén tienen un significado importante, correspondiendo los colores brillantes y puros a lo favorable, y los opacos y mezclados a una combinación de factores opuestos.
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Aplicación de los números al conocimiento trascendente
Antes de que el hombre aprendiese a hablar tuvo que saber contar, y antes de que distinguiese las cosas por un nombre las tuvo que distinguir por un número. Los números son, por lo tanto, el idioma primitivo, y el medio más í­ntimamente vinculado al subconsciente. Probablemente tambiíén sea el que mejor facilita el automatismo mental, y el que con más propiedad puede revelarnos los conocimientos trascendentes que busquemos. A continuación describimos el procedimiento empleado por los sacerdotes del antiguo Egipto para servirse de los números en tal sentido:
Se obtiene el valor numíérico de las letras que forman el nombre de la persona consultante, para lo cual es preciso seguir el procedimiento indicado en la Parte III. A este valor le llamaremos Número Patológico.
Se obtiene el Número Astral de esa persona, que está representado por los que integran su fecha de nacimiento: dí­a, mes y año.
A los valores obtenidos se agrega el Número Clave, que es el 42.
A los tres valores anteriores, se suma el Número Sí­ntesis, que es el 13
Reducida la suma de esos valores a un número singular, tendremos el sentido cabalí­stico de la persona en el dí­a de su nacimiento, según la siguiente escala.
Espí­ritu creador, limitado e ilimitado. Supone voluntad, singularidad, concentracion, iniciativa. Promete dominio de los obstáculos y felices inicativas. Anuncia amigos fieles que ayudan y amigos celosos que obstaculizan.
Espí­ritu par e impar, idealidad y materialidad. Supone dualidad y duplicidad, actividad y pasividad. Promete atracciones y repulsiones, píérdidas y ganancias. Anuncia inspiraciones favorables, y oposiciones extrañas para realizarlas.
Espí­ritu unificado y múltiple, conocimiento de lo oculto y de lo manifestado. Supone ideación, generación y manifestación. Promete abundancia de bienes materiales. Anuncia obstáculos a vencer, y satisfacciones a medida que se vencen.
Espí­ritu concentrado y realista. Supone afirmación y negación, discusión y solución. Promete logros materiales y cimentación para más amplias adquisiciones. Anuncia resultados favorables por los esfuerzos invertidos, y condiciones penosas para lograrlos.
Espí­ritu universalista y vivificador. Supone ley y libertad en el proceder. Promete nuevas experiencias y adquisición de enseñanzas provechosas. Anuncia amores y amorí­os, amigos fieles y amigos infieles.
Espí­ritu de la concordia, estabilidad y adaptación. Supone conocimiento de que lo que es bueno y es malo. Promete privilegios y deberes. Anuncia nuevas asociaciones y ardientes deseos que se satisfacen.
Espí­ritu recto y curvo. Supone la ascendencia de lo espiritual sobre lo material. Promete intelección acertada y logro de lo deseado. Anuncia injusticias y reparaciones, satisfacciones y contrariedades.
Espí­ritu de la razón pura, de comparación y moderación. Supone poder y derecho, atracción y repulsión. Promete retribuciones y restituciones. Anuncia gratitudes e ingratitudes, confianza y desconfianza.
Espí­ritu de agrado y desagrado. Supone prudencia y caridad, la comunión del pensador con su pensamiento y la cosa pensada. Promete ciencia y cautela. Anuncia amistades propicias y amistades infaustas.
La precedente escala da tres clases de indicaciones, que son:
- La naturaleza de la persona, y el sentir de que está animada en determinado instante.
- Lo que a esa persona se le promete en el momento indicado.
- Lo que a partir de ese instante se le anuncia para el futuro próximo.
Veamos la manera de proceder para inferir esos conocimientos, para lo cual vamos a suponer que se desea estudiar la naturaleza de una persona nacida el primer dí­a del siglo actual, cuyo nombre y apellidos dan un total de 5:
Número Patológico (nombre y apellidos) .......... 5


Número Astral (dí­a, mes y año de nacimiento) .... 1


   Dí­a .......................................... 1


   Mes (enero)................................ 1900

   Año .......................................... 1

Número Clave ................................... 42

Número Sí­ntesis ................................ 13

                                               ____

                              Suma ........... 1962

Reducida ahora esa suma a un número singular 1 + 9 + 6 + 2 es igual a 18, que reducida, a su vez, a un número singular hace 1 + 8 igual a 9. Consultado el número correspondiente de la escala tendremos el sentido oculto de la naturaleza de ese nativo, o sea que es un espí­ritu de agrado y desagrado, que tendrá prudencia y caridad y contará con disposiciones para identificarse con su pensamiento y las cosas en que piense. Sus experiencias en la vida le darán ciencia y cautela, y contará con amistades que le serán propicias y otras que le serán infaustas. Si en vez del estudio de las disposiciones de un nativo, deseamos hacer el de las condiciones que atravesamos en determinado instante, a los valores mencionados se agrega el de la fecha en cuestión, por ejemplo así­:
Fecha a considerar: 4 de enero de 1942



                    4     1        16    Total 21 = 3





Número Patológico del interesado ................ 5



Número Astral (suma del nacimiento) ............. 3



Número Indicativo (fecha del evento) ............ 3



Número Clave ................................... 42



Número Sí­ntesis ................................ 13



                                                 __



                               Total ........... 66

Reducida esa cantidad a su valor singular, 6 + 6 igual a 12, que al ser reducido suma 1 + 2 igual a 3. Buscado este número en la escala encontramos que proporciona abundancia de bienes materiales, y anuncia obstáculos a vencer, etc. Lo relacionado con lo que el número Promete tiene efecto en la fecha a que se refiere ese número. o que Anuncia tendrá efecto a partir de esa fecha. El procedimiento se presta, pues, para inferir conocimientos muy variados, tanto del pasado, como del presente o porvenir, incluso para averiguar los números que pueden ser propicios a determinada persona, para lo cual se procede de la siguiente forma:
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Aplicación de los números a los juegos de azar
Un juego de azar es una competencia entre las personas que toman parte en los mismos, y se gana o se pierde según que las condiciones que impulsan el ánimo de los competidores en el instante en que se realiza - o va a realizarse - muevan el automatismo mental de esos competidores a comportarse en forma de que se produzca lo uno o lo otro. Una de las condiciones requeridas para obtener resultados favorables en determinado juego o fecha será, por lo tanto, la representada por las influencias que prevalecen en nuestra vida. Averiguadas íéstas por el procedimiento descrito anteriormente tendremos un principio de conocimiento que nos indique las nuestras, para lo cual se procede en la siguiente forma:
Si la competencia es entre personas, se averiga la fecha de nacimiento del oponente y su nombre y apellidos y se hace el cómputo de ambos individuos. Esto dará una idea de las influencias que prevalecen en la vida de ambos, representadas por un número favorable, que es el de la suma de las nuestras, y por otro que nos es opuesto, representado por el de las concordancias del oponente. Jugamos al nuestro y evitamos el del contrario.
Si la competencia es entre animales, caballos, por ejemplo, se hace la suma de los animales que compiten y jugamos al que represente nuestro número.
Si la competencia es de números (la loterí­a), se hace la suma de nuestras concordancias en la fecha en que se va a jugar y se juega al número que las represente. Supongamos, por ejemplo, que la fecha de nacimiento y el nombre y apellidos de usted están representados por los valores a que hicimos referencia anteriormente. Planteado y desarrollado el cómputo en la forma que se indicó antes, ahora reunirí­amos esos factores y harí­amos la suma, así­:
Número Patológico ............................... 5

Número Astral ................................... 3

Número Indicativo(fecha en que se juega) año...1942

    "      "       ......................mes..... 1

    "      "       ......................dí­a..... 4

Número Clave ................................... 42

Número Sí­ntesis ................................ 13

                                                 __


                               Total ......... 2010
Esta cantidad es propicia: en primer grado en el númerototal, o sea en el 2010.
Es propicia en segundo grado en el 201.
Es propicia en tercer grado en el 20.
Es propicia en cuarto grado en el 10.
Es propicia en quinto grado en cualquier número que termine en 0.
Hay procedimientos matemáticos sumamente interesantes para averiguar incógnitas relacionadas con este tema, y el lector que se interese en su estudio puede hallar en "La Consciencia de los Números" muchos de ellos. El que hemos descrito en estas páginas tiene la ventaja de su sencillez, y está respaldado por la práctica de las numerosas generaciones que lo tomaron de los sabios del antiguo Egipto y lo han hecho llegar a nuestros dí­as.
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El Poder Decisivo de usted, lector
Como fácilmente se deduce por la exposición de anteriores conocimientos, el Poder Decisivo de cada persona está í­ntimamente asociado al desarrollo y ejercicio de determinada facultad. Usted puede emplear la que más conveniente considere para obtener el suyo, en la seguridad de que el íéxito de sus esfuerzos sólo estará supeditado a las tres concordancias que anotamos al principio de esta parte de la "Enciclopedia Utilidad" y que repetimos nuevamente:
Por el conocimiento que adquiera.
Por la vehemencia con que lo desee.
Por la voluntad con que lo persiga.
No siendo posible dar en esta obra una exposición acabada de cada una de las ciencias que pueden desarrollar sus facultades, hemos procurado ofrecer un breve resumen de las posibilidades que cada una ofrece para que, una vez adquirido este conocimiento previo, usted amplí­e el campo que más apropiado sea a sus tendencias naturales y obtenga en libros y cursos especializados lo que una Enciclopedia no puede ofrecer. A tal objeto, recomendamos la lectura de las siguientes obras.
"Autosuperación Integral"
"La Consciencia de los Números"
"Magnetismo Curativo"
"Práctica del Hipnotismo"
"Teorí­a y Procedimiento del sueño magníético"
"El Magnetismo Vital"
"Telepatí­a y Clarividencia"
"Dogma y Ritual de Alta Magia", de Eliphas Levi
"La Magia Prácticaó
"La Astrologí­a Cientí­fica"
"La Doctrina Secreta de la Creación"
"Hipnotismo, Magnetismo y Sugestión"
"Tratamiento de las enfermedades por el hipnotismo"
"Terapíéutica parapsí­quica"
"Míétodo cientí­fico de magnetismo personal"
"La Voluntad Magníética"
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Apíéndice Parte III - Logro de la mejora económica - Trabajar con satisfacción - Numerologí­a
Se trabaja con satisfacción cuando las labores que realizamos requieren el ejercicio de nuestro talento natural. Esto es: el hombre que, por ejemplo, tiene talento natural para la pintura encuentra satisfacción en pintar, y así­ sucesivamente con las demás aptitudes y actividades. No quiere decir ello, sin embargo, que sea absolutamente necesario que esa persona se dedique a la pintura para que obtenga una satisfacción de lo que hace. La satisfacción no es obra del acto en sí­ mismo, sino del ejercicio de la facultad que lo hace posible. Como es sabido, toda labor requiere la asistencia de muy variadas facultades. El individuo que tiene talento natural para la pintura, pongamos por caso, puede ejercitar ese talento a travíés de múltiples labores, tales como el arreglo de un escaparate a base de la armoní­a de los colores de las prendas, la buena apareincia de los trabajos de imprenta por medio de la combinación apropiada de tipos y las tintas, por punto de partida los colores de sus imágenes, etc. Aunque, fundamentalmente, el talento de usted está vinculado al ejercicio de cierta facultad, puede, por lo tanto, expresarlo a travíés de una serie casi infinita de formas. Una vez que hemos dado normas para conocer la Urgencia Interior, indicaremos a continuación el procedimiento a seguir para determinar el Talento Natural de cualquier persona, a base de las disposiciones que le confiere la herencia en el nombre y apellidos con que ha sido agraciada:
Compútese el valor del nombre y ambos apellidos, según el número asignado a cada letra del alfabeto español en la siguiente Escala
1ª escala  { A    B    C    Ch   D    E    F    G    H

             1    2    3    4    5    6    7    8    9

   

2ª escala  { I    J    K    L    Ll   M    N    í‘    O

             10   11   12   13   14   15   16   17   18

             1    2    3    4    5    6    7    8    9



3ª escala  { P    Q    R    S    T    U    V    X    Y

             19   20   21   22   23   24   25   26   27

             1    2    3    4    5    6    7    8    9



4ª escala  { Z

             28

             1
Fig.56. Escala del Alfabeto español y número que corresponde a cada letra por la posición que ocu