La banca suaviza las condiciones del príéstamo de 5.000 millones. La constructora sólo aportará garantías adicionales cuando la cotización de la petrolera baje de nueve euros por acción.
Los responsables de Sacyr han conseguido en menos de medio año aplacar las tensiones financieras que amenazaban la viabilidad de la compañía. El grupo presidido por Luis del Rivero logró en diciembre de 2008 el primer golpe de efecto con la venta de Itínere, su filial de autopistas, a un fondo de infraestructuras de Citi por 7.800 millones de euros, incluida deuda.
Para disipar todas las amenazas que pesaban sobre su delicada salud financiera, Sacyr ha llegado a un principio de acuerdo con una parte de sus acreedores que le permitirá hacer frente a sus obligaciones en los próximos tres años sin sobresaltos.
A cambio, la constructora tendrá que depositar las acciones de Vallehermoso como nueva garantía del príéstamo que recibió en 2006 para adquirir el 20% de Repsol.
La compañía relaja, de esta manera, sustancialmente las condiciones que le obligaban a aportar garantías adicionales cuando la cotización de la petrolera caía por debajo de un determinado límite. Por contrato, el críédito está garantizado con las propias acciones de Repsol. Pero, además, si los títulos bajan de un umbral durante tres días consecutivos (12,48 euros), se activaban los mecanismos (margin calls), por los que Sacyr debía depositar como aval las acciones de Testa, su filial patrimonialista.
Línea roja
Según las nuevas condiciones del príéstamo, la línea roja se rebaja hasta nueve euros por acción, lo que supone un balón de oxígeno para Sacyr y para los más de 40 bancos que participan en el príéstamo sindicado (liderados por Santander, Citi, Calyon y Caja Madrid), reacios a decisiones extremas, como la ejecución del críédito, por culpa de las fluctuaciones de Repsol.
La petrolera se ha apuntado al rally alcista del Ibex 35 de las últimas sesiones al registrar una revalorización del 12,6% desde el pasado 3 de marzo. Ayer cerró a 13,2 euros por título, con un descenso del 0,45%.
La banca acreedora reconoce que Sacyr ha estado religiosamente al corriente de pago del servicio de la deuda gracias, entre otras razones, al dividendo de Repsol. La aportación de las acciones de Vallehermoso disipa, además, los problemas de las garantías adicionales.
La inmobiliaria es una de las joyas del grupo junto a Itínere (en proceso de venta) y Testa. Según los últimos datos aportados por la compañía, el valor bruto de los activos de Vallehermoso ascendió a 5.999 millones de euros en 2008, un 14% menos que un año antes. Las plusvalías latentes por este concepto representan 1.877 millones.
La deuda de Sacyr, una vez desconsolidada Itínere, asciende a 15.500 millones de euros, la mayor parte asociada a Repsol y al negocio inmobiliario. La compañía cerró ayer en bolsa a 6,18 euros, un 0,98% menos.
Inyección de liquidez de 450 millones de euros
Sacyr acaba de recibir una inyección de liquidez de 450 millones de euros por parte de la banca para poder mantener su actividad hasta que ingrese los más de 900 millones de euros previstos por la opa de Itinere, que cuenta con el aval de La Caixa.
Se trata de un adelanto del 50% del efectivo que cobrará la constructora en los próximos meses y resulta vital para que pueda continuar funcionando, ya que una vez refinanciada la deuda, Sacyr no cuenta con liquidez suficiente para cumplir con sus compromisos más inmediatos. Según han confirmado fuentes financieras, la mayor parte del anticipo ha sido aportado por Caja Madrid y Santander (150 millones), junto con Banesto (100 millones).
Los 200 millones de euros restantes se reparten entre La Caixa, Instituto de Críédito Oficial (ICO), Banco Popular, Banco Sabadell y otras 15 entidades financieras que participan en menor proporción. La banca ha apostado desde el principio por sostener Sacyr, al considerar sus activos de buena calidad. Lo que continúa siendo una incógnita es la posible venta del 20% de Repsol. Con Lukoil se negoció de forma intensa.
No hubo acuerdo por las exigencias de Sacyr (casi el doble de precio de lo que cotizaban las acciones). En febrero, Antonio Brufau, presidente de Repsol, dio por muerta esa posible operación, al decir que “era historiaâ€. Al recomponer su deuda, Sacyr tiene ahora menos presión para vender.
Surtidor agitado
1. Sacyr entró en el accionariado de Repsol en octubre de 2006, con la compra de un 20% del capital. Se convirtió así en el primer accionista de la petrolera. Está por delante de La Caixa, que tiene más del 12% (más del 14% junto con Caixa Catalunya).
2. La compra del 20% de Repsol por parte de Sacyr conllevó en su momento una de las mayores operaciones de financiación en España. El grupo de construcción invirtió más de 6.500 millones en la compra, con críéditos de más de 40 entidades por 5.200 millones.
3. En el momento de la compra, los títulos de Repsol cotizaban por encima de los 20 euros. Luego vinieron días felices. La cotización subió como la espuma, hasta un máximo histórico de 28,44 euros en julio de 2007, un nivel que no se ha vuelto a recuperar.
4. El problema de los críéditos es que los títulos de Repsol servían de garantía. Si caían de un determinado nivel (12,4 euros), Sacyr debía poner más garantías (empezó por Testa). El pasado 3 de marzo, los títulos bajaron a un mínimo de 11,64 euros.
5. El dividendo de Repsol ha servido para cubrir el servicio de la deuda (el 9 de julio, Sacyr cobrará otros 128 millones de euros). Pero el problema seguía siendo el sistema de garantías. Sacyr colgó oficialmente el cartel de se vende a Repsol en septiembre del pasado año.