Bolivia anunció este viernes que aprobará una nueva Ley de Hidrocarburos y prometió a las empresas extranjeras que operan en el país, entre ellas de España, Brasil y Francia, que no habrá sobresaltos, como ocurrió en 2006 con una nacionalización.
"Se viene en el ámbito legislativo la necesidad de una nueva Ley de Hidrocarburos", afirmó el vicepresidente boliviano ílvaro García, al clausurar una cita de gobiernos de Sudamíérica y consultores y empresas de varios países que se desarrolló el jueves y viernes en Santa Cruz, al este de Bolivia.
García dijo que la lógica gubernamental es que la producción de gas y petróleo debe buscar abastecer primero al mercado interno, luego debe servir para su industrialización en el país y finalmente para la exportación a mercados en países vecinos u otros continentes.
García, quien tambiíén ejerce el cargo de presidente del Congreso, acotó que "no vendrán nuevos sobresaltos", en clara alusión a la nacionalización de los hidrocarburos que decretó el gobernante izquierdista Evo Morales en mayo de 2006, a pocos meses de sentarse en la silla presidencial.
Tras la nacionalización, una docena de compañías extranjeras, entre las que se encuentran la española Repsol, la brasileña Petrobras, la francesa Total, la británica British Gas y la argentina Pluspetrol, se vieron obligadas a renegociar contratos con Bolivia, firmados durante una ola liberal desde mediados de la díécada del 90.
Hasta la nacionalización, las empresas eran dueñas del gas en "boca de pozo", es decir desde el punto de la explotación de los ricos campos de gas natural, cuyas reservas probadas son de 9,8 trillones de pies cúbicos (TCF, por sus siglas en inglíés), equivalente a 281.000 millones de m3.
Asimismo, el vicepresidente García alentó a las compañias a invertir en Bolivia, pues -insistió- el país sudamericano ofrece "seguridad jurídica" y posee un "gran potencial" hidrocarburífero.