Con los mercados totalmente cerrados, la imaginación se ha convertido un valor al alza para resolver los apuros financieros. Eso es lo que ha hecho FCC, que ha prestado casi un 5% del capital para obtener liquidez inmediata. La compañía ha obtenido 134,7 millones de euros para cubrir sus necesidades ante la imposibilidad de colocar varias emisiones de bonos.
La constructora presidida por Esther Koplowtiz cedió en el segundo trimestre del año 6,165 millones de acciones propias, el 4,8% del capital. Lo hizo a travíés de un contrato de derivados tipo forward consistente en la venta a futuro de títulos mantenidos en autocartera. Supuso “una entrada de caja por importe equivalente al valor de mercado de las mismasâ€, según indica la compañía. Es decir, a 21,70 euros en ese momento.
Por tanto, FCC ingresó 134,7 millones de millones que tiene que devolver antes de que acabe el año porque el contrato trajo consigo “el reconocimiento de un príéstamo corriente con la entidad de críédito por el mismo importeâ€. En garantía del acuerdo, el holding industrial tuvo que pignorar o entregar en garantía esos 6,165 millones de acciones.
Para evitar sustos posteriores por una posible caída de la cotización, como así ha ocurrido –FCC se cambia ahora a poco más de 17 euros, tras derrumbarse un 21% desde la firma del contrato-, la empresa firmó otro derivado para cubrir posibles variaciones en el precio de los títulos. FCC tiene la opción al finalizar el acuerdo de entregar las acciones o devolver el príéstamo en efectivo.
La operación se produce tras ver cómo el mercado impedía a la compañía emitir bonos por hasta 800 millones de euros para financiarse. Así lo reconoció el propio Baldomero Falcones, consejero delegado del grupo, el día antes de la pasada Junta General de Accionistas, celebrada el 1 de julio. “Lo teníamos todo preparado y podíamos salir a un precio (rentabilidad que paga a los compradores de los bonos) cercano al 7%. Pero ahora, conforme está otra vez el diferencial, es imposible porque nos piden más de un 8%. Es casi como un high yieldâ€, detalló Falcones a El Confidencial en relación a que esos niveles suponen igualar a FCC con compañías de discreta solvencia.
Problema adicional
El derivado forward sobre el 4,8% del capital tiene efectos perversos. Por un lado, porque esos 6,165 millones de títulos quedan en manos de una entidad financiera que los suele ceder a su vez a inversores cortoplacistas. Unos inversores que habitualmente optan por ponerse cortos contra el valor. De hecho, cerca del 5% del capital de FCC está en manos de hedge funds. Por lo tanto, facilita la especulación.
Además, FCC deberá recuperar esas acciones porque están comprometidas para atender a las obligaciones firmadas con los inversores que suscribieron la emisión de bonos convertibles por 450 millones de euros, en octubre de 2009. La constructora tiene 12,72 millones de títulos en autocartera, representativas del 9,9% del capital, la mayoría de los cuales debe entregar dentro de tres años. De esa manera cubre el riesgo de dilución para todos los accionistas, en especial para Esther Koplowitz, que de esa manera mantiene la mayoría.