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Autor Tema: Lehman Brothers, un año en crisis y siete asignaturas pendientes  (Leído 362 veces)

Orpheo

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Lehman Brothers, un año en crisis y siete asignaturas pendientes
« en: Septiembre 13, 2009, 08:57:43 am »
elmundo.es/Pablo Pardo
Nueva York.- Un año despuíés de la mayor debacle financiera desde la Gran Depresión, los mercados han recuperado estabilidad y las Bolsas cotizan a escalas similares a la quiebra del banco de inversión. Pero el mundo sigue sin aprender la lección y no ha resuelto los grandes excesos que desencadenaron el seí­smo.

El cuarto mayor banco de inversión del mundo, el más antiguo, el más exclusivo, se fue a la bancarrota el 15 de septiembre de 2008 con unas deudas de 613.000 millones, el mayor agujero financiero de la Historia.

Lehman se hundió infectado de productos exóticos que minusvaloraban sus riesgos, con miles de millones de activos concentrados en el sector inmobiliario, con las mejores calificaciones de las agencias de rating y con los directivos que le condujeron a la ruina onerosamente remunerados. Hoy podrí­a repetirse la quiebra, aunque ningún Gobierno la permitirí­a.

MERCADOS ha resumido en siete las causas que hicieron zozobrar el capitalismo mundial hace un año:

1: Medidores de riesgo aún ineficaces
El Value at Risk (Valor en Peligro, o VaR) mide las píérdidas máximas que un banco de inversión puede sufrir en un dí­a si todas sus operaciones salen mal. Se basa en el análisis histórico de los precios y las volatilidades, por lo que es una Curva de Bell en la que los acontecimientos poco frecuentes quedan marginados y los improbables tienden a ser anulados.

Los medidores de riesgo de los CDO (Obligaciones de Deuda Colateralizada, es decir, los bonos basados en hipotecas de mala calidad que perdieron todo su valor tras el estallido de la burbuja inmobiliaria) afirmaban que esos activos eran solventes. Sin embargo, fueron ellos los que hundieron al banco.

2: Productos exóticos, vigilados, pero al acecho
Hay indicios de que los bancos están volviendo a emitir productos sofisticadí­simos, muy parecidos a los que provocaron la quiebra de Lehman.

El banco quebró por su cartera de CDO, que están regresando lentamente al mercado. Igual que los Total Return Swaps, unos derivados con los que los bancos prestan dinero a los hedge funds (fondos que no están regulados y que pueden tomar todos los riesgos que quieran) para que íéstos, a su vez, compren críéditos titulizados a los bancos.

3: Agencias de calificación y sus intereses
Las agencias de rating que miden las posibilidades de impago de la deuda están en el centro de la crisis. Un ejemplo: cuando la gran aseguradora AIG se hundí­a, tení­a calificación triple A. Otro: los bonos basados en hipotecas basura de Lehman eran triple A, lo que significaba otorgarles casi un 0% de posibilidades de registrar problemas.

Sorprendentemente, nadie ha hecho nada por reformar este sector, controlado, en un curioso oligopolio, por las estadounidenses Standard and Poor’s y Moody’s, y la francesa Fitch IBCA.

Estas firmas tienen dos problemas: un conflicto de intereses porque califican la deuda de sus propios clientes, y que sus modelos de análisis de solvencia son públicos, por lo que los bancos de inversión los analizan y construyen bonos diseñados para obtener la mayor cantidad de basura, pero estructurada de forma que puedan obtener la máxima calificación de solvencia.

4: Demasiados supervisores
En 1998, EEUU liberalizó su sector financiero y permitió la creación de bancos integrados a la europea, que pudieran hacer banca de inversión, gestión de patrimonios, banca minorista y seguros. Pero no modernizó un sistema supervisor formado por una mirí­ada de organismos.

Eso provocó un boom en el sector gracias a operaciones en derivados, cuya regulación quedó expresamente prohibida por el Congreso de EEUU, y al apalancamiento, fomentado por la Reserva Federal a partir de 2005.

Al mismo tiempo, la constelación de supervisores creó el arbitraje regulatorio, que consiste en que una empresa financiera diversificada decide bajo quíé supervisor quiere estar. Así­, los brazos financieros de gigantes como General Motors y General Electric eligieron la Oficina de Compañí­as de Ahorro y Críédito (Office of Thrisht Supervision), la agencia regulatoria más díébil.

Lehman hizo arbitraje regulatorio a nivel internacional, optando por su división en Londres, donde la regulación para ciertas operaciones era menor, a costa del control de riesgos. Al final, gran parte de los problemas de Lehman no vinieron de Wall Street, sino de lo que hicieron sus empleados en la City.

5: Los bonus bajan, los sueldos fijos suben
El crecimiento exponencial de la retribución en Wall Street no ha caí­do a pesar de la crisis desencadenada por el colapso de Lehman. Los cinco mayores bancos de EEUU han gastado en la primera mitad del año 41.810 millones de euros en compensar a sus empleados.

Esta cifra es un 6,6% menos que en el mismo periodo de 2008, pero las apariencias engañan porque, desde entonces, las fusiones y la crisis han provocado una oleada de despidos tras otra. Así­ que, en definitiva, el sector financiero está pagando hoy más que antes de la crisis, según The Wall Street Journal.

Las empresas han logrado esquivar los lí­mites a la compensación fijados por la Administración de Obama y el Congreso de EEUU elevando los salarios, que no se computan como bonus. Entre ellos están Citigroup y Bank of America, ayudados con más de 350.000 millones de euros cada uno.

6: El apalancamiento cede, pero no lo suficiente
El apalancamiento es la relación de la deuda con respecto a los activos. En otras palabras: la proporción de los tí­tulos que tiene un banco cuya compra ha sido financiada con príéstamos. En el momento en el que quebró, Lehman Brothers tení­a un apalancamiento de 44. Eso es como si una persona que tiene una casa que le ha costado 100.000 euros, tuviera un críédito con el banco de 4,4 millones.

Así­, basta con sufrir una píérdida mí­nima para que la base de capital desaparezca. Y de paso provocar un efecto dominó: todos los que han prestado dinero a ese banco no lo pueden recuperar si íéste quiebra.

Aumentar los requerimientos de capital no es la solución definitiva porque es imposible cubrir toda la cartera de los bancos. En opinión de Mauro Guillíén, profesor de la Escuela de Negocios Wharton, de la Universidad de Pennsylvania, "lo que es necesario es garantizar que habrá fuentes de capital si estallan nuevas crisis".

7: La dictadura del sector
Los grandes bancos de inversión han desaparecido tíécnicamente y son bancos comerciales. Ahora Morgan Stanley y Goldman Sachs están sometidos a la supervisión del Gobierno. Pero, ¿quíé pasará cuando se calme el clima polí­tico? Además, estas entidades han sido autorizados por la Fed a mantener sus activos industriales, a pesar de que la legislación estadounidense prohí­be a los bancos comerciales tener participaciones industriales.

No obstante, la cuestión más compleja es si los modelos de gestión han cambiado. En los años anteriores a la crisis, los bancos y demás instituciones financieras actuaban como si fueran gigantescas dictaduras. El mayor ejemplo es Dick Fuld, que literalmente despidió a todo directivo que le advirtiera de los riesgos que estaba adquiriendo Lehman y que llegó incluso a desafiar el secretario del Tesoro cuando íéste le pidió más prudencia en la primavera de 2008.

¿Ha cambiado esto? ¿Hay un liderazgo más colegiado y menos propenso a actos de soberbia? ¿O en realidad esos directivos eran simplemente un producto de la cultura que imperaba en Wall Street?
« Última modificación: Septiembre 13, 2009, 08:58:21 am por Orpheo »


En individuos, la locura es rara; en grupos, partidos, naciones y épocas, es la regla", Nietzsche.