Fuente: GurusBlog


A raíz de la reciente reforma laboral han surgido numerosas voces criticas ante el (aparente) contrasentido de promover la creación de empleo facilitando el despido. Pero para cualquiera que tenga un mínimo de cultura económica y empresarial sabe que el coste del despido afecta a la contratación.

Rentabilidad y riesgo

La máxima de cualquier inversión, ya sea empresarial o financiera, es la de buscar una relación adecuada entre la rentabilidad que esperas obtener y el riesgo que asumes al poner tu dinero.

Toda inversión tiene riesgo. Las empresas quiebran, los bancos quiebran e incluso los países quiebran. ¿Crees que tu dinero en el banco está libre de riesgo por que lo garantiza el fondo de garantías? Pregúntales a los argentinos que les pasó con el corralito. Pregúntales a los griegos porqué han sacado 300.000 millones de euros hacia el extranjero.

Todo inversor cabal, solo aceptará un riesgo determinado si espera recibir una rentabilidad suficientemente buena que le compense. Así, vemos que las inversiones, a mas riesgo, mas rentabilidad ofrecen. ¿Tu banco te ofrece depósitos al 5% cuando otros solo ofrecen el 2%? No lo hace por que le caes bien, lo hace porque su riesgo de quiebra es mayor.

Contratar o no contratar

Una vez tenemos claro este concepto, ¿tiene en cuenta esto un empresario antes de contratar?

Imaginemos que una empresa de galletas piensa que lanzar galletas con sabor a naranja puede tener una buena acogida entre los consumidores. Para ello tiene que invertir 3 millones de euros en instalaciones y ampliar el personal en 20 empleados. Según sus cálculos, una vez calculados los costes y los ingresos que espera obtener, la inversión se recuperará en 5 años. Al cabo de 10 años habrá doblado el capital, lo que equivale a un interés compuesto anual del 7% aproximadamente.

Sin embargo existe la probabilidad que el producto no acabe calando entre los consumidores. O que las ventas sean demasiado reducidas. O que aun siendo un producto que gusta, la competencia saque un producto equivalente y tengamos que rebajar el precio al que pensábamos vender. En definitiva, no estamos exentos de riesgos. Si eso ocurre, el tiempo para recuperar la inversión se puede alargar hasta 15 o 20 años o incluso no poder recuperar el dinero totalmente.

Si finalmente hay que cerrar esa actividad y despedir a los empleados que sobran, tendrán que añadir a las pérdidas el coste de despido. Por tanto, el riesgo de perder dinero si las cosas salen mal aumenta, luego el empresario solo llevará a cabo la inversión si la rentabilidad que espera es mayor.

Por ejemplo, si los 20 trabajadores tenían un salario de 20.000 euros al año y los despiden después de 10 años, eso supone un coste adicional de casi 500.000 euros si contamos 45 días por año trabajado, lo que reduce el tipo de interés equivalente conseguido al 6% aproximadamente.

¿Puede esa merma de rentabilidad echar para atrás el proyecto? Por supuesto. Si el capital se lo tiene que pedir prestado a un banco y este se lo presta al 5% (en estos momentos ni de coña, es solo un ejemplo), resulta que el diferencial que obtiene la empresa se reduce a la mitad en el supuesto anterior. Si encima estamos en una situación de crisis en la que el riesgo que el negocio vaya mal es mayor y los tipos de interés son más altos, el efecto del coste del despido es aún mayor.

Consideraciones

¿Debemos pues facilitar el despido a toda costa? Abaratar el despido no solo tiene consecuencias empresariales, sino sociales. Menor implicación con la empresa por parte del trabajador, mayor inestabilidad familiar, etc. Lo único que pretendía con este post es aclarar que el coste del despido si tiene influencia en la contratación. Y mas en una economía en crisis, cuando los riesgos son mayores y el acceso al crédito mas caro.

Por tanto, establecer ese parámetro del contrato laboral no es algo puramente ideológico si no que condiciona la evolución de todo el mercado laboral y no debería de ser algo tratado dogmáticamente.

Anécdota final

No hace mucho tuve que llamar a un profesional para que arreglara una gotera en mi casa y al contactar con él me dijo que no podría venir hasta el sábado. Extrañado, le pregunté si a él no le afectaba la crisis y me contestó que tenía más trabajo del que podía hacer y que muchas veces tenía que trabajar sábados y domingos. ¿Y por qué no contratas a alguien para que te ayude?, le repliqué. Me dijo que no tenía ninguna intención de hacerlo. Que ya había tenido varios empleados y que al bajar la carga de trabajo con la crisis los tuvo que despedir y que por ganar algo más no pensaba meterse en ese embrollo.

Él había aprendido a las malas los riesgos del coste de despido.

Nos vemos en el foro de bolsa!