España y en consecuencia los españoles, vivíamos la mar de felices ya que creímos que habíamos dejado de ser miembros del malsonante club de los PIGS, hasta que la Unión Europea a expensas de la canciller alemana se puso a debatir la creación de un mecanismo de rescate para los países en situación económica comprometida, que implicaba que los propios bonistas asumieran parte del costo, es decir, asumir parte de las perdidas en lo que se consideraba el activo más seguro de todos, la deuda pública. Esta situación de felicidad ha derivado en otra a la que no me atrevo a poner calificativo, ya que nuestro Ibex es el índice que sufre más que ningún otro en el mundo en 2010.

Y es que esto es como cuando abatimos una sola pieza de domino y a continuación comienzan a caer muchas de ellas que estaban cerquita. El hecho de que los irlandeses hayan sabido que no van a ser rescatados como lo fue Grecia (primera pieza del domino) ha hecho que la fuga de capitales irlandeses sea una realidad (siguientes piezas) y en consecuencia que los bonos irlandeses a 10 años coticen con una prima de riesgo superior al 6% en referencia al bono alemán. El contagio ha sido rapidísimo y se está acercando a nosotros, ya que actualmente el plus de rentabilidad que nos exigen a los españoles por nuestra deuda, es similar a la de los peores tiempos de la crisis griega.

Pero ¿estamos peor que entonces? Pues creo que no, en cuanto a liquidez no, pero un problemilla del que hemos leído muy poco, hace muy vulnerable nuestra deuda, y es la deuda de ayuntamientos y comunidades autónomas, no sería de extrañar que alguna autonomía suspendiera pagos, cosa poco probable ya que el Tesoro no dejaría que esto sucediese. Salvo por este detalle, creo yo que España está mejor que hace seis meses. Parece que el Gobierno Central cumple, pero ayuntamientos y autonomías tienen muchísimos problemas. Somos más líquidos que nuestra periferia y en consecuencia caemos más.

En plena tormenta griega, el Ibex cayó hasta los 8.600 puntos. Basándome en una comparativa del tipo de cambio euro-dólar, creo que no se puede anticipar una caída mayor, teniendo en cuenta que ahora nadie ha puesto en cuestión la moneda única y no hay pánico, el castigo se focaliza en constructoras y bancos, pero mientras los inversores nos metan en el mismo carro que a Portugal, Irlanda y Grecia, creo que se puede afirmar que el Ibex seguirá bajando, aunque en contrapartida si se produjese alguna buena noticia o mensaje tranquilizador de la UE el rebote de nuestro índice sería superior que el de los demás índices.

He consultado distintos análisis y me decanto por uno de ellos, en él se afirma que el Ibex podría bajar hasta los 9.200 ó los 9.300 si el BBVA y el Santander caen hasta 7 ó 7´5 euros, pero que esto sólo puede pasar en un escenario muy malo, esperemos que no suceda.

Claro que la pregunta que puede surgir es ¿Por qué son tan peligrosos los bancos? La respuesta es bastante sencilla, los bancos son más sensibles al encarecimiento de la financiación y el que hasta hace bien poco era en sus balances el activo sin riesgo por excelencia, la deuda soberana, ha dejado de serlo.

Si echamos un vistazo a los sectores que han subido en Europa nos damos cuenta que estos han sido: lujo, grandes exportadoras, consumo, materiales básicos…, como ven la bolsa española no tiene representación en ninguno de ellos. El mercado español, sólo tiene bancos, empresas de sectores regulados y constructoras.

Que Dios nos pille confesados-

 

Salud y suerte en las inversiones, las vamos a necesitar