Las fechas que se aproximan, ya saben ustedes, estas fechas en las que habitualmente hemos echado la casa por la ventana, van a ser un inmejorable termómetro para comprobar  si son reales o no, una serie de datos estadísticos que hemos visto últimamente. Datos referidos a la desconfianza de los consumidores, datos referidos al empleo, mejor dicho al desempleo…

No hace mucho, las Navidades eran sinónimo de despilfarro, eso si temporal, pero despilfarro a fin de cuentas, por unos días nos olvidábamos de la hipoteca, de las letras del coche, de los gastos de los niños y nos hacíamos a la ilusión de ser “pudientes” por unos días, y claro, las celebraciones familiares, de amigos, las comidas o cenas de empresa se habían convertido en una obligación.

Si sumamos a esto la incapacidad de muchos de aguantar el bombardeo publicitario, tendremos el escenario perfecto para comprobar hasta que punto la economía real, va a afectar a nuestros presupuestos familiares y claro está, si esto sucede, va  aliviar el negocio y en muchos casos la supervivencia de fabricantes, de comerciantes y como no de restauradores.

Este año, a decir verdad, las cosas vienen un poco torcidas, solamente en Noviembre se han perdido 197.000 puestos de trabajo, esto, no me negaran que retrae el consumo y perjudica gravemente la actividad de muchos negocios.

Lo que verdaderamente nos esta costando, es recomponer el presupuesto familiar, estamos endeudados y claro nos piden que ahorremos pero sin eliminar el gasto necesario para que la actividad general no se resienta, cosa harto difícil.

Es evidente que el mantenimiento de los niveles de empleo debe ser  la piedra angular de todo este tinglado, sin trabajo, no hay ahorro y sin ahorro no hay consumo. El aumento de número de los E.R.E. (expediente de regulación de empleo) constituye una gran amenaza. Los sindicatos reclaman al Gobierno que vigile de cerca y limite la concesión de estos expedientes, es una actitud comprensible, pero desde mi punto de vista totalmente ineficaz ya que la “cantidad de empleo” no es una cantidad fija, una cantidad constante y permanente, sino que es un dato que varia en función de multitud de factores, como la coyuntura, la competitividad, la imagen.

Ningún empresario puede garantizar el tamaño de su plantilla y mantenerlo de manera artificial actualmente, creo que perjudicaría a la empresa o negocio de manera notable en el futuro.

Creo que para salvar la Navidad, debe de haber alguna película con este título, deberíamos de salvar primeramente el empleo, para esto, nada mejor que fabricar productos apetecidos a unos precios aceptables y aceptados por los clientes y con unos costes razonables.

Creo que ha llegado el momento de la SOLIDARIDAD, ha llegado el momento de renunciar a aguinaldos, aumentos o de en algunos casos, de admitir rebajas de salario, a fin de evitar despidos.

Arrasate Cor.Coop. se ha puesto ya a ello y según parece con éxito. Las S.A. también deberían de comenzar a plantearselo, pero teniendo en cuenta que el esfuerzo no debe ser sólo de los trabajadores, los accionistas también deberían sacrificarse.

Si de verdad pensamos que el empleo es la pieza fundamental, la base que sostiene nuestro bienestar, pongamos cada uno de nosotros y todos nosotros nuestro granito de arena.

Salvemos la Navidad.


Feliz Navidad a todos/as los lectores y que el nuevo año nos depare muchas alegrias:


Salud y suerte en las inversiones, la vamos a necesitar.